Las medidas incluyen el fortalecimiento de los sistemas de alerta y monitoreo meteorológico e hidrológico, la preparación de equipos de rescate y asistencia y tareas preventivas de mantenimiento en rutas nacionales.
El Instituto Nacional del Agua (INA), bajo la órbita del Ministerio de Economía, realiza además un seguimiento en tiempo real de los ríos de la Cuenca del Plata. Los sistemas de alerta e hidroobservatorios permiten anticipar posibles crecidas, variaciones en la altura de los ríos y el comportamiento de las cuencas consideradas críticas.
Una de las claves para medir la intensidad del fenómeno es el RONI (Relative Oceanic Niño Index), un índice que permite aislar el efecto del calentamiento global y analizar específicamente la anomalía de temperatura asociada con El Niño o La Niña. Las proyecciones sitúan el máximo de este episodio en alrededor de 2,7 °C por encima de lo normal en el océano Pacífico, dos décimas por encima del pico de 1982-1983 y tres décimas sobre el de 1997-1998.
El antecedente de 1997-1998 mostró precisamente que un fenómeno extremadamente intenso en el Pacífico no necesariamente se traduce en impactos hidrológicos de la misma magnitud sobre el territorio.
Cuándo podrían llegar las lluvias más fuertes a Argentina
Pedro Di Nezio, director del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), señaló que el actual episodio es comparable en intensidad con el de 1997, aunque advirtió que los mayores efectos en Argentina podrían aparecer durante el verano y comienzos del otoño. “Durante el verano, en enero y febrero [se podrían generar las inundaciones, pero los efectos más fuertes de los Niños intensos anteriores se registraron en marzo y abril”, explicó.
Para el período comprendido entre septiembre y noviembre, el SMN prevé una mayor probabilidad de lluvias superiores a las habituales en el norte del Litoral, el oeste de Cuyo, La Pampa, el sudoeste bonaerense y el noreste de la Patagonia.
El informe contempla tres posibles escenarios de impacto hidrológico según la persistencia de las precipitaciones sobre los ríos Paraná y Paraguay. (NASA)
Esto no significa que vaya a llover permanentemente, sino que aumenta la posibilidad de que el acumulado de precipitaciones durante el trimestre supere los valores normales.
En el sur del Litoral, Córdoba, San Luis y el noroeste de la Patagonia se esperan registros normales o superiores a los habituales. En cambio, el NOA, Tierra del Fuego y el sudoeste de Santa Cruz podrían presentar valores normales o inferiores.
Qué provincias podrían recibir más lluvias por El Niño
Las proyecciones basadas en el modelo europeo ECMWF concentran los mayores excesos de precipitaciones en el noreste argentino. Durante octubre y noviembre, las zonas más afectadas podrían ser Corrientes, Misiones y el este de Formosa y Chaco, con acumulados de más de 50 milímetros por encima de los valores habituales.
También podrían registrarse lluvias superiores a lo normal en sectores de Entre Ríos, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán. El escenario podría ampliarse considerablemente en diciembre. Para ese mes, las precipitaciones alcanzarían casi el 80% del territorio argentino, con especial atención sobre las localidades ribereñas de la Cuenca del Plata.
Alerta por la posible crecida del río Paraná
Uno de los principales focos de atención será el río Paraná. Su crecida podría prolongarse hasta marzo o abril de 2027 si las precipitaciones persisten sobre las principales cuencas. Durante enero y febrero, los excesos de lluvia podrían continuar en el norte del Litoral, Cuyo, La Pampa, la región pampeana y sectores del norte y oeste de la provincia de Buenos Aires.
Argentina se prepara para el Niño más intenso: cuándo llegaría el pico y qué zonas de están en alerta. (Foto: archivo)
En las zonas rurales, además, la acumulación de agua en los suelos podría incrementar el riesgo de anegamientos. Sin embargo, los especialistas remarcan que todavía no es posible determinar cuál será la respuesta de los ríos, para eso será fundamental observar si las lluvias sobre las cuencas del Paraná y Paraguay se mantienen durante períodos prolongados.
Qué puede pasar después de El Niño
El SMN también mantiene la atención puesta en lo que podría ocurrir una vez finalizado este episodio. Después de El Niño suele desarrollarse La Niña, la fase opuesta del fenómeno y asociada en Argentina con un mayor riesgo de sequías. El próximo ciclo podría extenderse durante más de un año, por lo que el organismo prevé mantener el seguimiento durante todo el verano.
Ante este escenario, los especialistas remarcan la importancia de tomar medidas preventivas. Los municipios tienen hasta noviembre para revisar terraplenes, limpiar sumideros y actualizar las rutas de evacuación, mientras que en zonas rurales se recomienda prestar especial atención a los lotes bajos y contar con planes para trasladar hacienda ubicada en áreas susceptibles de inundación.