Efemérides

Astor Piazzolla en el Teatro Colón

Fue un 11 de junio de 1983 cuando Astor Piazzolla, el grande entre los grandes, el del tango del mundo, llegó finalmente al Teatro Colón. 
por Kristel Freire |
Astor Piazzolla en el Teatro Colón
Astor Piazzolla en el Teatro Colón

Llevaba años recorriendo el mundo con su bandoneón, rompiendo estándares, arrancando la cabeza de los puristas de la música que no entendían lo que hacía "ese", el que asesinaba el tango.

Se enfrentó al ostracismo en la industria nacional, quienes lo atacaron porque no lograban entender los sonidos, las formas, el salirse de la línea, el romper las reglas. Pero, su grandeza era indiscutible y la gente hablaba de Piazzolla en todos lados. Poco a poco esos que se resistían fueron bajando la guardia. Era inevitable, Argentina reivindicaría a uno de sus más grandes maestros con un concierto que sería recordado a través de las generaciones.

Como si nada importara se paró frente al público que lloraba en los adentros por la sublimidad del instante. "Tenía que llegar, tenía que llegar, este es su lugar, este es su hogar", decían los ojos y las orejas presentes. Aquel público le rezaba a ese dios de la música que marcaría para siempre la historia de Argentina y el mundo.

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Pasan los años y, todavía, una mujer en Guayaquil-Ecuador, que se aleja por la acera, canta, una y otra vez: "Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese, qué se yo, ¿viste?". Aunque nunca salió de su país del tercer mundo. Aunque no conoce el tango a profundidad. Aunque nunca pisó Argentina.

En la imagen de esa desconocida radica la trascendencia de Piazzolla, no en su nombre ni el género en el que se especializó, sino en su música. Porque en tiempos de lo viral, alguien todavía cierra los ojos mientras tararea Adiós Nonino, con una lágrima atravesada.

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