Conmoción

Ciudad Evita: un nene murió electrocutado al intentar lavarse las manos en un lavarropas

El predio no cuenta tiene agua de red, cloacas ni acceso regularizado a la energía eléctrica.
Un nene de 6 años murió electrocutado en un asentamiento de Ciudad Evita (Foto: ElDiarioAr).

Un nene de 6 años murió electrocutado en un asentamiento de Ciudad Evita (Foto: ElDiarioAr).

Un nene de 6 años murió electrocutado en Ciudad Evita, partido de La Matanza, luego de intentar lavarse las manos dentro de un lavarropas en un asentamiento de extrema pobreza que no tiene agua de red, cloacas ni acceso regularizado a la energía eléctrica.

La víctima, conocida con el nombre de Omar, vivía junto sus padres y tres hermanos en el barrio 28 de octubre, en un predio precario de cinco manzanas que fue montado hace tres años y en el que habitan unas 150 familias, según informó el portal ElDiarioAr.

El niño, el domingo por la noche, fue a lavarse las manos a uno de los dos tachos donde su familia recolectaba agua para diferentes necesidades. Decidió limpiarse en el lavarropas de su casa que estaba enchufado y, de inmediato, recibió una descarga eléctrica mortal.

Luego del hecho, una vecina intentó reanimarlo e inmediatamente lo llevaron al hospital. El daño fue irreversible y finalmente murió de un paro cardiorrespiratorio.

“Pudo haber sido mi hijo”

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La referente y vecina del 28 de octubre, Iris Aguayo, le dijo a La Nación que tras el shock inicial por la muerte del nene lo que sintió fue una profunda impotencia. "Pudo haber sido mi hijo”, manifestó. También detalló que no puede sacarse de la cabeza la imagen de desesperación de la madre de Omar y el dolor que le provocó la pérdida de su hijo.

“A lo largo de estos tres años, hicimos todo tipo de reclamos para que el barrio se pudiera mejorar, pero nunca tuvimos respuesta. Los habitantes de los barrios populares también tenemos derecho a vivir bien", sostuvo Aguayo.

Y concluyó: "Esta familia había llegado al barrio hace un año más o menos. Antes alquilaban en otra parte, pero no pudieron seguir pagando el alquiler. El papá es cartonero y la mamá, vendedora ambulante. Los vecinos los ayudaban con el cuidado de los chicos mientras ellos salían a trabajar. Ahora tienen que llorar la pérdida de un hijo que solo quería lavarse las manos. No es justo”.

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