El 12 de junio de 1974, Perón hablaba por última vez al pueblo argentino

Ese miércoles Juan Domingo Perón dio un acalorado discurso desde los balcones de la Casa Rosa que sería el último de su mandato. 
Perón pronunció su último discurso en junio de 1974

Perón pronunció su último discurso en junio de 1974

La última vez que Juan Domingo Perón habló con el pueblo lo hizo desde los balcones de la Casa Rosada, en un discurso altanero, grosero y crispado, mientras con los puños crispados hablaba ante los micrófonos de Canal 7 y LRA.

Durante su alocución que se hizo en cadena nacional de radio y televisión, Perón acusó a algunas personas de estar confabulados con elementos extranjeros para impedir el despegue de la Argentina.

Perón —hacía unos meses atrás había firmado un “pacto social” con la CGT y los empresarios de la CGE pero denunció que habían vivos que sacaban tajada del sacrificio de los demás y lanzó una amenaza: quien rompiera las normas salariales y la de los precios tendría que hacerse cargo de sus actos.

"Algunos diarios oligarcas están insistiendo, por ejemplo, con el problema de la escasez y el mercado negro. Siempre que la economía está creciendo y se mejoran los ingresos del pueblo, como sucede desde que nos hicimos cargo del poder, hay escasez de productos y aparece el mercado negro. Subsistirá hasta que la producción se ponga a tono con el aumento de la demanda”, expresó.

Luego, apuntando a la fibra más íntima de una ciudadanía que lo respaldó nueve meses antes con un 62% de los votos, pronunció la frase que encendió todas las alarmas políticas y sindicales. “Si llego a percibir el menor indicio que haga inútil ese sacrificio, no titubearé un instante en dejar este lugar a quienes lo puedan llenar con mejores probabilidades”.

Durante su discurso Perón mencionó que habían enemigos que habían empezado a mostrar sus uñas y pidió enfrentar a los aprovechados y malintencionados. El presidente también advirtió a que “ni los aprovechados de todo orden podrán, en estas circunstancias, medrar con la desgracia del pueblo”.

La CGT declaró minutos después un paro y, en medio de la confusión, convocó a la Plaza de Mayo, que un par de horas después estaba colmada, pero no por aparatos gremiales o políticos sino por gente llegada de manera individual o en grupos de trabajo, muchos con saco y corbata, recién salidos de sus oficinas. Algunos llegaron a la Plaza cuando todo había terminado, recuerda Télam.

Un poco más de 40 días después de su enfrentamiento verbal el fundador de PJ pareció tratar de buscar un equilibrio y afirmó que no se dejaría llevar de nadie. Ni de los que tiran desde la derecha, ni por los que tiran desde la izquierda. Esto después que el primero de mayo en la Plaza de Mayo se diera una retirada de las columnas de la izquierda peronista.

Al cabo de un discurso de poco más de 13 minutos, el líder dijo lo que todos querían escuchar: “Compañeros, esta concentración popular me da el respaldo y la contestación a cuanto dije esta mañana”, lo que fue respondido por una de las más fuertes y prolongadas ovaciones de la tarde, seguidas del clásico grito de “Perón, Perón”.

Luego vendría para la posteridad su célebre frase de “llevo en mis oídos la más maravillosa música que, para mí, es la palabra del pueblo argentino”, una verdadera despedida ante un pueblo que lo ungió como conductor indiscutido durante tres décadas, ya que 19 días más tarde fallecía.

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