Qué es la hora GMT y para qué sirve
Podríamos decir, que la adopción del huso horario fue como un anticipo de la globalización, casi un siglo antes. El transporte marítimo de buques comerciales había crecido tanto sobre fines del siglo XIX, por la revolución industrial, que se hizo necesario tener una hora estándar en el mundo para poder ordenar y coordinar los viajes y las entregas de materiales y mercancías.
La hora "local" de los países no obedecía a criterios científicos comunes. Cada país tenía el horario que más creía conveniente y en muchos casos se superponían o estaban muy desfasados aún cuando las distancias no lo justificaban en lo más mínimo.
Por eso, en el año 1884 se celebró la Conferencia Internacional del Meridiano en Washington, con representantes de 25 países. Allí se decidió tomar como referencia el meridiano de Greenwich (que pasa por Londres), que sería el “meridiano cero” o meridiano de origen. A partir de ese punto, el planeta se dividió en 24 husos horarios, uno por cada hora del día, siguiendo la lógica de que la Tierra gira 360° en 24 horas, es decir, 15° por hora.
Cada huso horario abarca entonces aproximadamente 15° de longitud y avanza o retrocede una hora respecto del meridiano de Greenwich, conocido como GMT (Greenwich Mean Time). Aunque en la práctica las fronteras de los husos se adaptaron a límites políticos y geográficos, la base matemática fue esa división equidistante.
A partir de ese momento, fue posible coordinar una hora para todo el planeta, fundamental para el comercio, los viajes y las comunicaciones. En 1972 se pasó a usar el UTC (Tiempo Universal Coordinado), que reemplazó al GMT como referencia internacional, pero manteniendo esa división del mundo en husos horarios.
huso horario GMT-4
Si se convierte en ley, la Argentina volverá a su hora "normal", en el GMT-4, que abandonó para instalarse en el GMT-3 en 2009. (Foto: A24.com)
Los cambios en la Argentina
En nuestro país, como en el resto del mundo, previo a estas decisiones internacionales, se impuso la hora oficial sobre la base del movimiento de la Tierra y las horas de luz solar en nuestro territorio.
Hasta mediados del siglo XX, el país se regía por la hora solar correspondiente al huso horario natural (GMT -4). Sin embargo, a partir de la década de 1930 comenzaron las primeras experiencias de adelantar una hora en verano, siguiendo la tendencia de otros países que buscaban aprovechar mejor la luz natural para reducir el consumo eléctrico.
Durante gran parte del siglo XX, sobre todo en los años 60, 70 y 80, Argentina alternó entre hora estándar y horario de verano según las necesidades energéticas y las crisis del momento. Por ejemplo, durante la crisis del petróleo en los 70 se aplicaron cambios más estrictos.
Sin embargo, la medida siempre generó polémicas: mientras en el centro y norte del país el horario resultaba útil, en el sur provocaba amaneceres demasiado tardíos o en el este (Mendoza), la luz solar en verano se extendía hasta más allá de las 22.
En los años 90, en el gobierno de Carlos Menem, se volvió a aplicar el cambio horario en algunos veranos, aunque de forma irregular. Durante la presidencia de Néstor Kirchner también se reinstauró en 2007 y 2008, cuando se dispuso adelantar el reloj en octubre y atrasarlo en marzo. Sin embargo, varias provincias, en especial las patagónicas, se resistieron a implementarlo porque los amaneceres llegaban cerca de las 10 de la mañana.
Así hubo casos ridículos como el de Viedma y Carmen de Patagones. Una en Río Negro y otra en Buenos Aires, están separadas por el río del nombre de la primera provincia. Pero cada gobernación tomó un huso horario propio.
Entonces, había una hora de diferencia entre ambas ciudades. Por lo tanto, al cruzar de Viedma a Carmen de Patagones se ganaba una hora "extra". Un trabajador salía de su casa a las 7 de la mañana en Carmen de Patagones y caminaba 10 minutos para cruzar el puente. Cuando llegaba a Viedma, eran las... ¡6.15 horas! Si trabajaba en la ciudad vecina y su horario de entrada era a las 8 de la mañana, podía salir a las 8.45 de su casa en Viedma y llegaba, puntualmente a las 8 a Carmen de Patagones.
En cambio, al revés, cruzar el puente sobre el río era un viaje en el tiempo interminable. En el caso contrario, al salir a las 7 de la mañana desde Carmen de Patagones y caminar 15 minutos por el puente, llegaba a Viedma a las 8.15 horas.
Todo eso se terminó en 2009, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. El Congreso eliminó el cambio de hora y estableció como hora oficial permanente el huso GMT -3, el mismo que se usa en Brasilia. La Argentina, desde entonces, quedó en un "casillero" que solo le correspondería en el eventual uso de los horarios de verano.
Pero al tener una hora oficial única, lo correcto habría sido regresar al GMT-4. Es lo que ahora se intenta hacer con este nuevo cambio de horario, que ya tiene media sanción en el Congreso.