El hombre que sueña con canciones que Gardel nunca cantó
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El hombre que sueña con canciones que Gardel nunca cantó

Pablo Taboada (40) lo dice entre risas, como si estuviera loco, pero en su cabeza sucede. Es uno de los mayores coleccionistas de la obra de Carlos Gardel en el mundo y tiene tan escuchada su voz que se le aparece de todas las formas posibles: "Sueño que escucho a Gardel. Incluso he escuchado versiones que no existen. Por ejemplo un dúo de Gardel y Enrico Caruso, cantando 'O Mio babbino caro'. Es una grabación que no existe, pero entre sueños la escuché perfecto, mi cabeza le hizo hasta los arreglos", dice.

Su vida, dice, está dividida en tres tercios: un tercio con el que se gana la vida (y se paga los vicios de coleccionista) es ser abogado especialista en hidrocarburos. Otro tercio dedicado a la docencia, en la Facultad de Derecho. Y el tercer tercio es Gardel

Este jueves empezó el Festival de Tango de Buenos Aires, temporada altísima de presentaciones y eventos relacionados con el tango. Hasta el 22 de agosto, con sede principalmente en la Usina del Arte, habrá actividades de todo tipo. Por supuesto que el mundial de baile es una de las principales atracciones, pero también hay eventos que se salen de la norma. Uno de ellos tendrá como protagonista a Taboada.

Será uno de los tres coleccionistas que participarán este domingo a las 18 horas en el Museo Carlos Gardel (Jean Jaures 735). La idea es escuchar los discos de Gardel, en el patio de la casa en que vivió Gardel entre 1927 y 1933, en una vitrola de esa época. Una suerte de experiencia trascendental: Gardel está vivo.

Además de Taboada, estarán Fabio Cernuda y Ricardo Stockdale, "dos grandes amigos", según define Pablo, y la coordinación de Marina Cañardo, directora del museo.

Hubiera pensado que los coleccionistas eran una suerte de competidores desenfrenados, enemigos, todos peleados entre sí con tal de tener el material inédito.

Bueno, de algún modo somos competidores, pero hemos aprendido una lección. Cuando competíamos entre nosotros se llevaba la colección buscada un japonés o un colombiano. Si éramos amigos y socios al momento de adquirir, se hace más difícil doblegarnos. Y es importante que la obra de Gardel quede en el país.

¿Cómo es ser coleccionista de Gardel? ¿Cuántos discos tenés?

Tengo 500 discos en formato de 78 rpm, que traen dos canciones por disco. Y otros 500 ejemplares de diferentes ediciones, tomas o formatos.

¿Hay tanto material de Gardel grabado?

El coleccionista busca tesoros ocultos. De un mismo tango puede haber versiones con o sin orquesta, con coro o sin coro. Puede haber una toma informal o de ensayo. Y el coleccionista busca todo.

Debés tener algo apuntado, algo que querés alcanzar...

Sí, por supuesto. Hay dos o tres colecciones ocultas que tarde o temprano me gustaría tener. Sé que existen, sé quien las tiene pero no siempre las quieren vender.

¿Comprás todo lo que se edite de Gardel? Debe haber una cumbia de Gardel o alguna versión medio floja de papeles...¿Te interesa tenerla?

Toda la obra de Gardel como autor o intérprete la tengo. En realidad, todo lo que se editó hasta los años 70 u 80. Gardel cantado o tocado por otros me interesa, aunque no tanto. Lo último que tengo es Gardel cantado por Plácido Domingo, creo que es un disco de los 80, pero no mucho más que eso. Sé que Calamaro editó un disco de tangos, pero no lo tengo. Igual celebro que lo hagan, sirve para que se conozca la obra, pero no la compraría.

¿Qué otros objetos tenés?

Fotos, afiches, posters. En este caso el coleccionista también busca la rareza: una toma diferente a una foto clásica. 

¿Cuándo empezó tu obsesión con Gardel?

Mi familia paterna y la materna estaban en mayor o menos medida vinculados al tango, pero ninguno era un fan obsesivo. Nací en una casa de Avellaneda en donde se escuchaba tango, como en muchas otras casas de Argentina. Pero de chico empecé con esto, a los seis años. Mientras mis amigos le pedían una pelota o una bici a sus padres, yo le pedía discos de Gardel.

Dicen que el tango te espera. ¿Por dónde debería empezar a escuchar Gardel?

Hay que empezar por lo obvo, por Gardel y Lepera. Cualquiera que tenga paciencia y sensibilidad va a encontrar algo ahí. Y por las películas. A los seis o siete años vi la primera película y me fasciné para siempre. Lo vi vestido de Gaucho con la guitarra y no lo quise abandonar nunca más.