El juicio que puede terminar con un hombre preso por matar a un perro
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El juicio que puede terminar con un hombre preso por matar a un perro

Maltrato animal. Homofobia. Acusaciones entre vecinos. Dudas sobre el accionar de la policía. Una autopsia y una cremación polémica. Una abogada defensora de los animales, dispuesta a llegar a la Corte Suprema de Justicia. Todo esto resume parte de un juicio histórico que empezó ayer en San Francisco, Córdoba.

Pero esta sucesión de hechos solo puede completarse y contarse en el contexto de un país como Argentina, que pareciera condenado a repetir cíclicamente traumas de su pasado (inflación, deudas, FMI) pero que a la hora de ofrecer historias increíbles siempre está a la vanguardia: en Argentina, un hombre puede ir preso por matar cruelmente a un perro.

Esta historia empieza a escribirse en el barrio La Milka, en la ciudad cordobesa de San Francisco, justo en el límite con Santa Fe, el 2 de enero de 2017. Ese día fue encontrado “Chocolate”, un cachorro Labrador de tres meses con la mitad de su cuerpo en carne viva. Había sido despellejado y murió ocho días después en una veterinaria de la ciudad.

Roberto Ferrero fue el veterinario que atendió a “Chocolate”. Según declaró ayer en el primer día del juicio, “al animal le quitaron el cuero con un corte que le ocasionó la pérdida de una oreja y que afectó gran parte de la base craneana y se extendió sobre el lateral izquierdo del cuerpo”. La noticia tuvo repercusión en los medios nacionales pero se replicó mayormente en las redes sociales, un campo en donde las mascotas tienen gran protagonismo. 

Por el caso hay un solo acusado: Germán Gómez, un peluquero de 37 años vecino de la casa en donde apareció el perro. Dice que ese día se dedicó a cortar el pasto y que se enteró por trascendidos lo que había pasado con “Chocolate”. Dice también que lo acusan por su condición de homosexual. “Todo está armado”, ratificó ayer, y prometió acusar a un policía.

Lo cierto es que Gómez estuvo detenido 22 días en febrero de 2017, en un hecho inédito para la Justicia local. Por entonces, la presión mediática parece haber hecho lo suyo: en las redes sociales, los defensores de los derechos de los animales anticiparon su veredicto y condenaron a Gómez.

Desde entonces dice que vive amenazado: “Hasta a mi abuelita de 80 años la llaman por teléfono. A toda mi familia le dicen asesina”, cuenta. 

Por entonces, el delito que se le imputó y la prisión preventiva estaba relacionada con el hecho de haber ingresado a la casa en donde vivía el perro. Es decir, para la Justicia el delito más grave es haber ingresado a una casa que no era la suya (“violación de domicilio”), más que haber matado al perrito. Hoy se lo acusa de “malos tratos y actos de crueldad a los animales”, un delito con penas de entre 15 días a un año de prisión.

La principal prueba contra Gómez es una navaja que se encontró en su casa, compatible con una que se pudo haber usado para atacar al perro. A su favor, las pruebas de luminol para detectar restos de sangre fueron negativas.

Sobre Gómez también pesa un antecedente judicial. Fue nombrado en un expediente por la muerte de una persona en 2005, aunque nunca fue imputado. “Solo fui testigo”, dijo al diario La Voz de San Justo, que cubre el caso con la rigurosidad de los grandes casos policiales.

En la causa “Chocolate” se cuestiona también la autopsia y la posterior cremación del cachorrito. Para la defensa, es sospechoso que no se hayan guardado los visceras del animal y el hecho de haberlo cremado es una prueba de que alguien quería ocultar algo más.

Una protagonista fundamental del caso es Gretel Monserrat, la abogada querellante que sueña con una condena efectiva para Gómez. Es decir, quiere verlo preso, más allá de que la pena que podría corresponderle es excarcelable. “Estoy dispuesta a ir hasta el Supremo Tribunal de Justicia”, dice.

Gretel es parte de la fundación Bio Animalis y se comprometió a fondo con esta causa y con la defensa de los animales. De hecho, armó un memorial de “Chocolate” en una plaza y entre sus consignas figura también la defensa de los perros que estuvieron en Malvinas.

“Ellos no debieron estar, pero estuvieron y les debemos su reconocimiento y su homenaje. En las plazas dedicadas a los ex combatientes  ellos no están. Son soldados olvidados de Malvinas”, dijo Gretel.

El lunes declararon siete testigos. Hoy será el turno del acusado y mañana miércoles sería la sentencia.