Memoria

El siniestro hallazgo de la periodista Victoria Ginzberg: su madre está desaparecida y la encontró como un troll en las redes sociales

La Secretaria de Redacción de Página12 descubrió una cuenta de Twitter con el nombre y la foto de su mamá, desaparecida desde el 11 de mayo de 1977.
24 de marzo de 2021 - 02:10
Victoria Ginzberg encontró un perfil en Twitter con el nombre de su mamá

Victoria Ginzberg encontró un perfil en Twitter con el nombre de su mamá, Irene Bruschtein, desaparecida en 1977

Victoria Ginzberg es secretaria de Redacción del diario Página12. Como escribió en su cuenta de Twitter, dice tener "la piel bastante curtida sobre dictadura y desaparecidos". Sin embargo, encontró en las redes sociales una cuenta de Twitter con el nombre y la foto de su mamá, desaparecida desde mayo de 1977.

"Mi mamá, Irene Bruschtein, fue secuestrada el 11 de mayo de 1977 junto a mi papá en su departamento de Almagro. No sé dónde los llevaron. No hay un rastro ni una pista. No hay nadie que yo sepa que los haya visto. Pero ahí estaba, en Twitter, sentada en una mecedora, con sus piernas largas y flacas en primer plano, sus medias blancas por debajo de la rodilla, su cara de nena. Una imagen conocida, una de las pocas que quedaron", dice el texto que publicó en el diario que ella dirige. Según cuenta en la nota, usaron una foto y algunos de sus datos reales para armar un perfil en la red social Twitter. Una macabra y perturbadora idea que no se esperaba encontrar.

"Concluí que los datos de mi mamá los habían sacado de la página web desaparecidos.org. La foto es la misma que aparece ahí, también el nombre completo con tres apellidos, Irene Bruschtein Bonaparte de Ginzberg, una costumbre de mi abuela para que figuraran en las denuncias todas las ramas de la familia", escribe Ginzberg, que también se pregunta si la filtración no tuvo que ver con la apertura de archivos de la SIDE durante los años de la dictadura.

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Según cuenta en la nota, consultó a especialistas para ver si podía hacer algo para eliminar el perfil, alegando el derecho a la identidad y a la memoria, pero las políticas de Twitter privilegian la política de anonimato de la red social y la libertad de expresión.

"¿Qué quería? No lo sabía. O sí, quería saber, quería información. Y el cierre de la cuenta no iba a ayudar. Tal vez solo necesitaba decirle al que lo hizo que era siniestro", dice Ginzberg en su texto.

La periodista descubrió también otras cuentas con nombres de desaparecidos y que la cuenta con el nombre de su madre sigue a todos ellos: "Toda una granjita de trolls armada en base a y con burlas a desaparecidos", concluye.