Emanuel Garay, el cadete que murió tres veces
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Emanuel Garay, el cadete que murió tres veces

El certificado de defunción es el documento que acredita legalmente la muerte de una persona. Emanuel Garay, el cadete de la policía de La Rioja que murió el 10 de febrero de este año por las torturas que sufrió durante la primera jornada de entrenamiento, tiene tres certificados de defunción.

Esta es apenas una de las tantas irregularidades en la causa que investiga su muerte. Las denuncias las hacen no solo los familiares y abogados de Emanuel, sino que también hay quejas del abogado defensor de los cadetes detenidos y hasta ahora únicos imputados por la muerte del joven de 18 años.

También denuncian que la investigación está paralizada, que solo declararon 15 de los 95 cadetes que participaron de ese "día de entrenamiento" y que los certificados médicos de los aspirantes siguen estando en el centro médico policial, es decir que están bajo la custodia de la fuerza que está siendo investigada.

Esta semana, Nicolás Azcurra, abogado de la familia Garay, presentó una apelación respecto de los procesamientos. La principal sospecha es que hay una especie de pacto tácito para cortar la responsabilidad en las cadenas medias de mando. Los querellantes quieren que se investigue también al jefe de la policía provincial, al ministro de Seguridad y al jefe del instituto de formación policial. 

"Hay un primer hecho sospechoso y es un documento que firma la directora de medicina legal del hospital en donde murió Garay. Ahí dice que murió a las 2.22 am del 10 de octubre, y aclara que a las 3 am se comunicó con el juez, que éste dijo que no había necesidad de hacer autopsia y expide el primer certificado de defunción", dice Raúl Vidable, abogado de los imputados.

Según denuncia Vidable, hay un segundo certificado de defunción que es que incorpora la fiscal a la causa. "Pero ese certificado tampoco está en el expediente", explica Vidable. El tercer certificado es el que se emitió después de la autopsia, firmado por el médico forense Díaz Brizuela. En ese documento aparece la causa de la muerte: "Deshidratación aguda grave, insuficiencia renal y falla multi orgánica".

Esto coincide con la denuncia que hizo Roque Garay unos días después de la muerte de su hijo. El caso ya tenía trascendencia nacional y Garay contó que en el hospital le había dado un certificado de defunción y después se lo habían quitado.

¿Qué pasa con la investigación?

Hasta ahora hay ocho imputados (cuatro comisarios y cuatro agentes, 5 hombres y tres mujeres), todos acusados de homicidio calificado (por el caso de Garay) y lesiones graves (contra los otros cadetes que tuvieron que ser internados, algunos de ellos con secuelas muy graves en los riñones).

Una de las cuestiones más polémicas tiene que ver con la edad mínima permitida para la escuela de policía. Según el reglamento, hay que ser mayor de 21 años, aunque con Garay se hizo una excepción e ingresó con 18. ¿Quién lo autorizó? Una de las hipótesis es que el padre de Garay intercedió a través de su primo hermano, Teodoro Gómez, uno de los jefes de la institución de formación policial.

Garay murió como consecuencia de las exigencias de un entrenamiento durísimo, con más de 40 grados de temperatura y sin la posibilidad de hidratarse. Según denunciaron los compañeros, los hicieron tomar agua estancada y los tuvieron al rayo del sol durante más de seis horas.

El próximo 5 de abril, sus familiares anuncian una marcha para reclamar justicia.