"Terminamos llorando juntos"
Luego de la siesta del viernes y una hora y media después del posteo en Facebook sonó su teléfono. “Era un hombre que me decía que lo que había encontrado era de él. Le pedí que me detalle el logo y el contenido del bolso. Me dio todos los detalles y supe que era el dueño. Me agradeció mucho y terminamos llorando juntos”, repasó Cincolani.
Al llegar a la casa de Cingolani, el propietario del bolso explicó era un empleado rural, que venía viajando a dedo en la chata de una camioneta al momento de extraviar el dinero. Y se trataba, ni más ni menos, que de los ahorros de toda la vida. “Por razones de seguridad no quise revelar nunca sus datos. Me quiso dar una recompensa, un fajo de cien mil pesos, pero no lo agarré. Lo que es de él, es de él”, afirmó el cartero.
“No sentí que debía aceptar la recompensa. Si la agarraba, le estaba sacando algo que es de él. Lo único que le dije es que quería un cordero para fin de año. Nunca fue mi intención quedarme con la plata o que me den dinero a cambio. Ver llorar a esa persona fue demasiado. Lloramos los dos juntos”, se explayó Cingolani al fundamentar su postura.
Y concluyó: “Mi mujer y mis hijos me dijeron que hubiesen hecho lo mismo. Eso me deja tranquilo porque se que estoy rodeado de personas como yo. Si lo tengo que volver a hacer, lo hago”.