Historia de vida

Es músico, le detectaron hipoacusia y un implante le cambió la vida: "Lo más duro fue sentir que los sonidos se rompían"

En el Día Nacional del Músico, Javier Collado contó que vivió un antes y un después a partir de un implante coclear: ¿de qué se trata?
Francisco Reyes
por Francisco Reyes |
Es músico

Es músico, tiene hipoacusia, y un implante coclear le permitió seguir haciendo lo que más le gusta y apasiona

Gracias al implante coclear, recuperé sonidos que ya no estaban presentes en mí hacía mucho tiempo”, cuenta a A24.com Javier Collado, músico profesional de 49 años, que vive en Villa del Parque y en su mirada se puede ver una historia cargada de emociones. A sus 35 años, le detectaron una hipoacusia y esa enfermedad lo llevó automáticamente a hacerse dos preguntas: si podría seguir haciendo lo que más le apasionaba y si podría escuchar la voz de sus hijos.

Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, las patologías auditivas constituyen aproximadamente el 18% de las incapacidades que existen en Argentina: un 86,6% corresponde a dificultades auditivas y un 13,4% a sorderas. Asimismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que para 2050, más de 900 millones de personas sufrirán esta patología.

Actualmente, una de las soluciones más eficaces para la hipoacusia neurosensorial del oído interno es el implante coclear. El implante coclear consta de dos partes: un procesador de audio externo, que está situado detrás de la oreja, y un implante interno, que se coloca debajo de la piel, mediante una cirugía sencilla y de corta duración. Ambas partes se encuentran unidas por un imán. El procesador de audio externo tiene la función de captar y procesar los sonidos para transmitirlos al implante, el cual envía la información a los electrodos que están dentro de la cóclea. Estos estimulan directamente el nervio auditivo

Pasaron 7 años hasta que Javier pudo conseguir el implante coclear y a partir de allí, realizarse una intervención para recuperar gran parte de la audición, gracias a MED-EL, empresa global que desarrolla y fabrica sistemas auditivos implantables, con la ayuda de especialistas y, por supuesto, de su familia.

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La historia de vida de Javier, músico hipoacúsico implantado:

Reencontrarse con los sonidos, la música y el arte

Javier es Músico Profesional egresado de la Escuela de Música Contemporánea (Berklee International Network) en 2003. En el año 2019 fue guitarrista de la obra multidisciplinaria “El juego se terminó”. A su vez, terminó de escribir y editar un libro llamado "Soltar el alma" en el que relata la repentina evolución de su hipoacusia y cómo cambió su vida gracias al audífono y luego, al implante coclear.

El camino de Javier se puede resumir como una constante fusión con la música, a pesar de los obstáculos y dificultades que la hipoacusia le presentó en su vida, nunca dejó de hacer arte. Toca en una banda que se llama Los reptiles, dentro del género ciencia ficción, llamado Sci-fi rock. Ahora, según adelantó están por lanzar un disco que fue grabado de una manera muy particular. “El disco está en proceso de post, grabamos durante el 2020. Le dimos un vuelco a nuestras cabezas grabando a distancia (por la pandemia de COVID-19) y todo eso, pero en realidad estábamos muy unidos, trabajamos con formas de grabación que nosotros le decimos es ‘reextraterrestre´, mezclamos por teléfono y hacíamos los arreglos. Es un disco hecho por una banda como se hacía antes”, amplió el artista.

En el marco del Día Nacional del Músico que se celebra este domingo, A24.com lo entrevistó para conocer un poco más sobre su reencuentro con los sonidos:

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La emocionante historia de vida de Javier Collado, músico de 50 años que a partir de un implante coclear pudo volver a hacer lo que más le gusta.

La emocionante historia de vida de Javier Collado, músico de 50 años que a partir de un implante coclear pudo volver a hacer lo que más le gusta.

-¿Cómo nació tu pasión por la música?

-De muy chico. Yo me encerraba en la habitación a escuchar discos de mi hermano, que es 10 años más grande. Jugueteaba con la guitarra, a los 15 años ya tuve una eléctrica. Es algo que sentís, que tenés que hacer música; es una forma de expresarse y con la cual soy feliz. No concibo la vida sin música.

-A los 35 tu vida cambió para siempre, ¿qué pasó ese año?

-Más o menos en el año 2004, me detectaron una hipoacusia. Es que yo notaba el tono del teléfono en distintas frecuencias. Al ser músico me daba cuenta que no estaba en los mismos niveles en un oído que de otro. A partir de ahí se fue gestando la enfermedad y con el antecedente de mi niñez de haber tenido otitis recurrentes y zumbidos del estilo acúfenos. Pero pude hacer una vida sin problemas hasta el 2007, en donde pensaba que tenía un tapón de cera en uno de mis oídos y no, no era. Ahí empezó la carrera de vivir con hipoacusia.

-¿De chico presentías o sentías que tenías algún tipo de alteración en la audición?

-No, no imaginaba de algo grave. Me hablaban de otoesclerosis en un principio, que es una enfermedad del hueso y de la cápsula ótica que causa la acumulación anormal de hueso neoformado dentro de la ventana oval. Pero la realidad es que tampoco tengo diagnóstico, que es lo más loco de mi historia. Me hice estudios genéticos para determinar la causa de lo que tengo y no se sabe. Entra dentro de la clasificación de patologías de lo que es una hipoacusia neurosensorial del oído interno. Mi madre tuvo artritis reumatoidea que es una enfermedad autoinmune, pero es el único antecedente o indicio de dónde podría venir la enfermedad.

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Los implantes cocleares pueden ayudar a restaurar la audición de las personas con hipoacusia neurosensorial de severa a profunda (Imagen: MED-EL)

Los implantes cocleares pueden ayudar a restaurar la audición de las personas con hipoacusia neurosensorial de severa a profunda (Imagen: MED-EL)

-¿Fueron difíciles los años posteriores a la detección de tu hipoacusia previos a contar con el implante?

-Por suerte no llegué a la depresión, pero encontrarte con una enfermedad te bajonea. Siempre tuve un apoyo familiar muy grande, e incluso lo interesante de todo fue que nunca dejé de hacer música. En mi caso, la pérdida de la audición fue paulatina y si bien año a año iba empeorando audiometría a audiometría, tuve la suerte de que mi doctora me asesoró y me recomendó que era mi momento para empezar con un implante por que el audífono que tenía no me estaba rindiendo ya.

-¿Antes de tener el implante tenías audífonos?

-Lo que tuve en un principio fueron audífonos. De hecho en el oído derecho actualmente tengo uno. Nunca estuve privado totalmente de la audición, pero siendo músico fue muy duro ver cómo se iba rompiendo el sonido. Fue algo que fui sufriendo, lo que más me dolió. Es como un pintor que no ve claro. En mi caso, un músico que no escuchaba claro un sonido.

-¿Estás escribiendo un libro con reflexiones de tu vida?

-El libro ya está escrito, en un formato que es como una especie de diario personal, se llama ‘Soltar el alma’. En estos momentos me encuentro en la búsqueda de alguien que se interese en publicarlo. En él voy contando por momentos día a día, mes a mes o año a año -lo escribí durante 10 años- desde que me topé con el problema de audición, que no era un tapón de cera en el oído, sino que a partir de ese día ya no iba a escuchar más igual a partir de ese día, cómo fue empeorando, la llegada a los audífonos, y posteriormente a un implante y cómo es implantarse, todos los temores y todo eso está contado en el libro, de una manera muy poética. Se mezcla la música pero también el arte, yo escribo mucha poesía, que aparece también en el libro.

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La gran pasión de Javier Collado es hacer música

La gran pasión de Javier Collado es hacer música

-¿Cómo es implantarse?

-Es una mezcla de sentimientos encontrados. Por un lado está el temor, ya que es un mundo desconocido, pero por otro lado, mi doctora, que fue la misma cirujana que me implantó y asesoró, me respondió todas las preguntas que yo llevaba al consultorio, todas las dudas fueron despejadas por ella y me incentivó a hacerlo cuando ya ese oído, que fue el izquierdo, ya no rendía con el audífono. Lo que amplificaba el audífono era el ruido solamente. Ese momento era clave para ganarle a la enfermedad, implantarse antes de que siga su curso la complicación auditiva, progresara y me afectara el oído en el cual tengo el audífono.

Yo tengo una dupla: implante y audífono. Los dos se complementan muy bien y la verdad es que me olvido que tengo un problema, hago mi vida de forma natural, incluso toco con los chicos, todo el mundo se olvida que tengo una discapacidad.

De todas formas es una discapacidad, es decir, yo me saco los aparatos y no podría hablar por ejemplo por teléfono. Es un gran desafío para mí las conversaciones telefónicas, por el volumen de la voz.

-¿A qué edad empezaste con los audífonos?

-Empecé en 2007, fue el año que peor la pasé, ya que no tenía ningún dispositivo ni oído para escuchar. Me hacía pantalla con la mano para poder tratar de escuchar un poco más. Fue una época de aislamiento para mí, trataba de evitar las conversaciones, ya que me quedaba afuera. En marzo de 2008 me entregaron los audífonos, que me devolvieron bastante el volumen. Luego la hipoacusia siguió progresando y tuve que gestionar unos mejores, más caros. E hice el cambio ya que la audición es mi herramienta de trabajo, yo trabajo con los oídos: doy clases de guitarra, armonía, etc. Y finalmente en el 2014 me implanté, de la mano de MED-EL, empresa global de tecnología que se dedica a la investigación en el área de la pérdida auditiva, desarrolla y fabrica sistemas auditivos implantables tales como implantes cocleares.

-¿Qué le dirías a otra persona que como vos sufre algún tipo de discapacidad hipoacúsica y se pregunta si con un implante podría cambiar su vida?

-Se trata de reconectarse con el sonido otra vez. Quién oyó alguna vez siente que se reconecta con alguien que perdió. Al menos eso me pasó a mí. Recuperé sonidos que ya no tenía presentes, por ejemplo el canto de los pájaros, los grillos y el sonido del viento.

El audífono me devuelve claridad, pero hay ciertas frecuencias que el audífono no puede amplificar porque ya no están tampoco. Lo que aconsejo es averiguar e implantarse. En mi caso fue un cambio de vida, fue súper beneficioso.

(Fotos: gentileza Javier Collado)

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