Ante la mirada incrédula de toda una sociedad, aseguraba que los extraterrestres no eran raros como lo mostraba el cine de ciencia ficción.
"Tienen cabeza, hombros, un torso, dos brazos, dos piernas. Son iguales que nosotros".
Por eso, en 1984, Andrés Calamaro le dedicó una canción en el disco Hotel Calamaro, en la que decía: "Fabio Zerpa tiene razón, hay marcianos entre la gente." Él, agradeció el tema como un homenaje.
Durante medio siglo, batalló contra prejuicios, incrédulos y detractores.
Uno de los que más lo comprendía era su amigo Benjamín Solari Parravicini. Zerpa lo había bautizado como "el Nostradamus de América" y a su muerte, le dejó su centenar de psicografías, sus dibujos proféticos que aun son materia de estudio.
A Fabio Zerpa, sin duda, le debemos el capítulo alienígena de nuestra cultura popular.
"Mi hipótesis de que las mutilaciones de ganado eran realizadas por los extraterrestres quedó definitivamente arraigada en el consenso científico y popular".
En primera persona se dedicó a divulgar el fenómeno Ovni a través de programas de radio y televisión, además de dirigir la revista Cuarta dimensión.
"El planeta Tierra es un planeta de aprendizaje", afirmaba. "Eso es lo que piensan los extraterrestres". El nuevo tiempo estará dedicado al gran poder del ser humano, a la seguridad espiritual.
Siempre fue considerado "un loco" y con los años se transformó en "un maestro", un alma incansable en su búsqueda de querer saber qué hay más allá.