Según el emprendedor, lo que vio su socio y amigo de la secundaria en Europa fue cómo la mixología y el boom del gin tonic ya habían explotado. Todo eso hizo que él viera una mayor variedad de productos para el rubro en el mercado y a su vez imaginara un negocio similar pero en la Argentina. "Ese fue el detonante para empezar con todo esto, siempre con la premisa de diseñarlo todo lo más APB posible. Para eso procesamos cómo transmitir todo de la forma más concreta y simple posible, cosa de que haya una experimentación por parte del usuario pero que tenga todo al alcance de la mano", dice Federico. Sobre lo último, agrega que "los primeros kits estaban pensados para un perfil al que le gusta mezclar ingredientes", aunque después empezaron a crear otros más cercanos al consumo directo.
fika vio la luz en noviembre del año pasado y al poco tiempo ambos decidieron desprenderse de lo que venían haciendo para convertir al emprendimiento en su estilo de vida. Ahí fue cuando sumaron a Nicolás Ventura, el tercer socio y la pata del proyecto con más experiencia en el mundo de la coctelería. "Lo que queríamos lograr era que cualquier persona, sepa o no de coctelería, pueda preparar su cóctel y disfrutarlo como si estuviera en el bar, lo que nosotros sentíamos cuando cocinábamos. Trabajamos primero con una sommelier en el desarrollo de las primeras recetas, y también tuvimos la ayuda de una herborista que fue nuestra maestra y nos fue contando todo sobre el mundo de los botánicos", cuenta Federico, que agrega que a pesar de todas esas colaboraciones seguían necesitando a alguien que ya tenga una curva de aprendizaje hecha en el rubro porque si no todo les iba a llevar demasiado tiempo.
El armado del proyecto duró cerca de 8 meses y según sus fundadores lo más difícil fueron "las restricciones a nivel económico que hay en el país". "El tema de conseguir los materiales que nosotros buscábamos y que nos habilitaran los volúmenes que nosotros necesitábamos al principio fue difícil. Teníamos que dar con un proveedor acá, después convencerlo para que nos venda un lote chico y sumado a eso comprar muchas cosas que siguen viniendo de afuera, porque no hay mucha producción local", comenta Federico.
A ello sumaron infusiones para gin tonic que son como saquitos de té y saborizan las preparaciones (las opciones son las mezclas floral, especiada o herbal). Para que surtan efecto hay que dejarlos reposar durante unos minutos en el trago ya armado. "Los botánicos son caros, difíciles de conseguir y llevan un proceso de selección completa; por eso muchos no aceptan tanto el precio. Los blends son distintos. Se mezclan con otras cosas y son más fáciles de usar", aclara.
A cerca de un año de su creación y después de invertir unos $250.000, fika ya alcanzó una facturación promedio mensual de más de $ 100.000 -con valles y picos en épocas como las del Día de la Madre, el Día del Padre y Navidad.