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Federico y Matías crearon kits para hacer tragos de autor sin salir de casa

Caro Potocar
por Caro Potocar |
Federico y Matías crearon kits para hacer tragos de autor sin salir de casa

Que pasó. Federico Berdeal y Matías Alonso se conocieron en el secundario. Después de esa etapa el primero se recibió de Licenciado en Administración de Empresas y su amigo de Ingeniero Civil. Además de compartir la adolescencia, los dos tenían algo más en común. A ambos les gustaba mucho buscar recetas, juntar los ingredientes, poner a prueba el paso a paso y hackear ese proceso para disfrutar de platos gourmet en la comodidad de sus casas. Hace dos años, y después de que Matías volviera inspirado de unas vacaciones en España, se les ocurrió replicar su hobby pero en el ámbito de la coctelería. Así nació fika, un emprendimiento que mezcla la mixología -o la combinación de bebidas- con la botánica.

El origen. "Ninguno de los dos venía de la coctelería, pero sí teníamos en común un lado nerd y otro lado relacionado al comer, beber y disfrutar. Por eso creamos el modelo de fika como si fuéramos un chef que está recibiendo a sus invitados", dice Berdeal, uno de los tres actuales socios del proyectos. Su emprendimiento ofrece maletines, estuches, packs y hasta una especie de saquitos de té para que sus usuarios puedan preparar cócteles como si estuvieran en un bar de primera gama. "Tuvimos varias ideas juntos y ninguna se materializó tanto como fika. Hoy estamos dedicados full time a esto, pero en lo que fue el primer año de prototipado Mati estuvo trabajando en obras y yo daba mentorías y talleres a emprendedores; nos dedicábamos part time", relata el licenciado en Administración de Empresas.

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Según el emprendedor, lo que vio su socio y amigo de la secundaria en Europa fue cómo la mixología y el boom del gin tonic ya habían explotado. Todo eso hizo que él viera una mayor variedad de productos para el rubro en el mercado y a su vez imaginara un negocio similar pero en la Argentina. "Ese fue el detonante para empezar con todo esto, siempre con la premisa de diseñarlo todo lo más APB posible. Para eso procesamos cómo transmitir todo de la forma más concreta y simple posible, cosa de que haya una experimentación por parte del usuario pero que tenga todo al alcance de la mano", dice Federico. Sobre lo último, agrega que "los primeros kits estaban pensados para un perfil al que le gusta mezclar ingredientes", aunque después empezaron a crear otros más cercanos al consumo directo.

Su historia. Para lanzarse armaron una campaña en idea.me. Buscaban conseguir $ 250.000, y aunque solo llegaron al 33% de ese objetivo -obtuvieron casi $ 85.000-, Federico dice que la experiencia les sirvió para recolectar información y que los usuarios les den feedback. "También nos acercarnos más al ecosistema. Empezamos a conocer destiladores argentinos que están haciendo muy buenas cosas, y eso nos abrió las puertas como para poder empezar a ir plantando semillitas, algunas de las cuales ya empezaron a florecer".

fika vio la luz en noviembre del año pasado y al poco tiempo ambos decidieron desprenderse de lo que venían haciendo para convertir al emprendimiento en su estilo de vida. Ahí fue cuando sumaron a Nicolás Ventura, el tercer socio y la pata del proyecto con más experiencia en el mundo de la coctelería. "Lo que queríamos lograr era que cualquier persona, sepa o no de coctelería, pueda preparar su cóctel y disfrutarlo como si estuviera en el bar, lo que nosotros sentíamos cuando cocinábamos. Trabajamos primero con una sommelier en el desarrollo de las primeras recetas, y también tuvimos la ayuda de una herborista que fue nuestra maestra y nos fue contando todo sobre el mundo de los botánicos", cuenta Federico, que agrega que a pesar de todas esas colaboraciones seguían necesitando a alguien que ya tenga una curva de aprendizaje hecha en el rubro porque si no todo les iba a llevar demasiado tiempo.

No queríamos rock stars, sino a alguien que tenga el conocimiento pero que deje a la persona que se está preparando el cóctel en su casa ser la protagonista; nos juntamos con Nico, congeniamos y acá estamos. Él laburó en gastronomía y se está por recibir de Licenciado en Diseño Industrial. No queríamos rock stars, sino a alguien que tenga el conocimiento pero que deje a la persona que se está preparando el cóctel en su casa ser la protagonista; nos juntamos con Nico, congeniamos y acá estamos. Él laburó en gastronomía y se está por recibir de Licenciado en Diseño Industrial.

Federico Berdeal, socio de fika.

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El armado del proyecto duró cerca de 8 meses y según sus fundadores lo más difícil fueron "las restricciones a nivel económico que hay en el país". "El tema de conseguir los materiales que nosotros buscábamos y que nos habilitaran los volúmenes que nosotros necesitábamos al principio fue difícil. Teníamos que dar con un proveedor acá, después convencerlo para que nos venda un lote chico y sumado a eso comprar muchas cosas que siguen viniendo de afuera, porque no hay mucha producción local", comenta Federico.

Sus productos van de los $ 170 a los $ 9.400. El más costoso de todos viene con un mazo de naipes con 36 recetas y una bitácora para registrar los experimentos, 12 botánicos y 5 herramientas. Sirve para hacer de 50 a 60 tragos con gin, ron, vodka, vermúes, whiskys y bitters. También lanzaron kits para bebidas en particular con 6 botánicos, 2 herramientas y un código QR con un recetario digital cada una.

A ello sumaron infusiones para gin tonic que son como saquitos de té y saborizan las preparaciones (las opciones son las mezclas floral, especiada o herbal). Para que surtan efecto hay que dejarlos reposar durante unos minutos en el trago ya armado. "Los botánicos son caros, difíciles de conseguir y llevan un proceso de selección completa; por eso muchos no aceptan tanto el precio. Los blends son distintos. Se mezclan con otras cosas y son más fáciles de usar", aclara.

A cerca de un año de su creación y después de invertir unos $250.000, fika ya alcanzó una facturación promedio mensual de más de $ 100.000 -con valles y picos en épocas como las del Día de la Madre, el Día del Padre y Navidad.

A futuro, el objetivo es que sus kits sea cien por ciento hechos en Argentina. Además, según adelanta Federico, también están buscando experimentar con cócteles sin alcohol. "Somos enfermos de la creación, aunque entendemos que hay que darle un tiempo al mercado para ver si adopta un producto o no. Armamos una guía de tragos con y sin alcohol y en el 2020 es ahí donde nos queremos meter. En el pack especiado ya hay una versión de un frappucino".

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Su bonus track. Además de vender kits, los emprendedores también organizan experiencias, un segmento al que bautizaron Sensory Lab. En esos encuentros, son ellos mismos quienes le enseñan a su comunidad cómo armar un trago, acompañados según la ocasión por chefs, artistas o músicos.

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