"Una vecina me tocó timbre y me contó que había una criatura sola en el balcón del quinto piso del edificio. Yo crucé al frente y lo vi ahí”, explicó el portero y continuó: “No podía volver a ingresar porque las persianas seguían bajas así que fui y les toqué timbre. Como no me contestaron, fui a sus vecinos”.
“Al lado por suerte había alguien, me abrieron, me hicieron pasar y pude ingresar a su balcón. Desde ahí si me pude cruzar a donde estaba él”, continuó con el relato.
Consultado por lo que pasó por su cabeza antes de cruzar sin ningún tipo de protección entre los balcones del edificio, Alejandro se sinceró: “La verdad que en ese momento lo único que me pasaba por la mente era que el nene estuviera bien y no le pasara nada malo. No lo dudé ni un segundo”.
El encargado reveló que aunque no tenía trato con la familia del niño, porque se habían mudado hacía pocas semanas al edificio, los padres le agradecieron por su heroica acción. “Los papás cuando me vieron, estaban asustados, shockeados, no caían en lo que habían pasado. Después me dieron las gracias, pero no caía el padre, no entendía nada", concluyó el héroe del edificio.