"Mi general me dijo que había soldados argentinos por todos lados y que debía dejar de lado a nuestros hombres. 'Tu trabajo es recoger todos estos chicos y enterrarlos con dignidad'. Con una sepultura cristiana y una ceremonia bonita", continuó el inglés.
En ese sentido, relató: "Fue una orden que recibí y fue un honor enorme. Ustedes hubieran hecho lo mismo. Estos chicos eran mis huérfanos, sus padres no estaban y fue un trabajo que hice con orgullo y mucho amor", y aseguró que al realizar las sepulturas "podía pedir lo que quería" para concretarlo.
"Él los protegió como si fueran sus propios hijos", destacó Aro y relató: "A nuestros compañeros los envolvió en una sábana blanca, como si fueran Cristo. Él quería preservar sus cuerpos por si los argentinos queríamos hacer algo con ellos, por eso pudieron ser analizados como lo fueron".
Además, el inglés recordó el día que se fue de las islas y pensó que "había hecho un buen trabajo, pero me quedaba esa piedra en la cabeza de no haber identificado a cada uno de estos hombres", dijo emocionado y añadió: "Fue un pensamiento que me acompañó durante toda mi vida, hasta encontrar a Julio en Londres".
"No me olvides"
Más allá de que ambos hombres señalan que el "premio más importante es el abrazo de las madres", el comité noruego que oficializa los candidatos para el premio Nobel de la Paz 2021 decidió incluir la labor de quienes antes fueron enemigos, pero que ahora se califican como "amigos de la vida y del alma".
La historia entre ambos hombres se inició en 2008, cuando el argentino viajó hacia Londres y conoció a Cardozo, quien luego de una extensa charla le entregó un documento que realizó tras inhumar a los soldados caídos luego de la gesta en las Islas.
Un año más tarde de este primer encuentro nació la fundación "No me olvides", donde iniciaron el camino que los llevó a identificar a 115 soldados y que contó con la colaboración de la Cruz Roja Internacional y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).