Montar y mantener un emprendimiento no es nada sencillo. La economía está cada vez más cambiante, y a veces el esfuerzo no alcanza, por más que sea mucho. Y uno de los tantos ejemplos de esta situación que golpea a los emprendedores es el de Joaquín Nahuel, el pastelero de 13 años que se llevó una gran desilusión.













