“Esos segundos fueron un caos, porque estaba sola y no me alcanzaban las manos para entrar a mis hijos, a los perros, cerrar la puerta y protegerlos", dijo Valeria que tuvo la ayuda de Simón que -para apartar a la serpiente- fue mordido.
Desde el Hospital Lencina explicaron que las dosis son escasas y están reservadas exclusivamente para humanos. Pero para Valeria Simón es también su hijo y, para que no se muriera, hizo el pedido de ayuda en las redes que se viralizó.
"Sabía que no iba a ser fácil. Fui al Lencinas a pedir el antiofídico con pedido veterinario y me lo negaron, argumentando que sólo habían dosis para seres humanos. Me fui devastada. Posteriormente fui al Serpentario para intentar conseguir el medicamento antes de las 9 porque no podía dejar pasar más tiempo con el fin de que le hiciera efecto el antídoto. No había, y me fui decepcionada", contó al diario Los Andes.
A partir de la difusión de la historia de Simón, Valeria se comunicó con el Secretario de Ambiente y Ordenamiento Territorial de la provincia, Humberto Mingorance, quien autorizó que le den el suero.
"Si tenía que pagar el antídoto, lo pagaba. Yo sabía que se podía conseguir desde Buenos Aires en 5 días, pero Simón no tenía ese tiempo. Él salvó a mis hijos, yo iba a intentar salvar su vida", dijo Valeria.
"Es súper compañero, lo más bonachón que hay. No me sorprendió que defendiera a mis hijos", reveló Valeria que pertenece a la agrupación protectora de animales "Mascoteras de corazón".