Las mujeres con relación directa a un asociado sí pueden ingresar al Campo de Deportes, en el residencial barrio de San Isidro, al norte de la capital. Allí hay canchas de golf, polo, tenis y hockey.
La intimidación de la Justicia al Jockey Club
En una resolución dictada con fecha del 24 de junio pasado, el órgano de justicia señaló que el Jockey Club no cuenta en la actualidad con ningún miembro activo de sexo femenino con más de 10 años de antigüedad, un requisito que plantea el estatuto de la entidad para integrar la Comisión Directiva.
En 2021 la Inspección General le había admitido al Jockey Club la excepcionalidad de no cumplir con la paridad de género, pero ante un nuevo pedido de la entidad el organismo decidió reclamar que en un plazo de 30 días "presente y reglamente" los mecanismos que faciliten el ingreso de mujeres al club.
Jockey Club 33.jpg
La IGJ Intimó al club a “abstenerse de realizar cualquier práctica que importe la restricción de acceso de mujeres”.
En los fundamentos de la medida, la IGJ recordó que en el padrón del Jockey Club, compuesto por 6.000 socios, “todos ellos son de sexo masculino”.
Intimó además a club a "abstenerse de realizar cualquier práctica que importe la restricción de acceso de mujeres a la condición de asociadas de la institución".
El Jockey Club deberá, en el plazo de 30 días, "reglamentar detalladamente el mecanismo de presentación de solicitudes de afiliación y el tratamiento de las mismas, a los efectos de que las personas interesadas, independientes de su género o condición sexual, puedan iniciar el trámite".
El antecedente en el club CUBA
Club CUBA 1.jpg
El Club Universitario de Buenos Aires (CUBA) también fue un lugar exclusivo para los hombres.
Hasta hace unos años, hubo otro club histórico que no permitía socias femeninas. Era el Club Universitario de Buenos Aires (CUBA). Pero en noviembre de 2018, todo se modificó: los socios aprobaron una histórica reforma al estatuto de la institución que permitirá a las mujeres ser consideradas socias plenas y no únicamente "asociadas" o "adherentes" como le tenían permitidas.
Fundado en 1918 por estudiantes de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en un principio sólo permitió que las mujeres con vínculos familiares directos a algún socio sean "adherentes", una figura que no les permite participar en la toma de decisiones ni gozar de todos los derechos que tienen los socios varones.
Incluso si una mujer casada con un socio se divorciaba, perdía su membresía. Las mujeres tampoco pueden hacer deportes en la sede central del club, en la calle Viamonte. Sigue siendo un espacio para los hombres, las mujeres allí sólo podían tener acceso al restaurante y a la biblioteca.