Alimentación saludable

Ley de etiquetado: ¿Podrá mejorar la dieta de los argentinos?

El sistema establecido no permite diferenciar la calidad de alimentos en una misma categoría y el foco en nutrientes críticos perjudica a otros alimentos de buen perfil nutricional. ¿La nueva Ley penaliza injustamente a muchos alimentos?
Etiquetado frontal: la ley aprobada en Argentina establece la implementación de un etiquetado de advertencias con sellos en forma de octógono de color negro.

Etiquetado frontal: la ley aprobada en Argentina establece la implementación de un etiquetado de advertencias con sellos en forma de octógono de color negro.

Por Ayelén Borg (*)

Después de casi cuatro años de discusión en el marco técnico y político, en 2021 se promulgó la ley de promoción de alimentación saludable de Argentina a través del Decreto 782/202. El 23 de marzo, otro decreto (151/2022) reglamentó la ley como paso necesario para su implementación.

El proyecto de etiquetado frontal surgió en un contexto de altas tasas de prevalencia de exceso de peso y de enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes, ciertos cánceres, entre otras.

En ese sentido, su objetivo es garantizar el derecho a la salud y a una alimentación adecuada a través de la promoción de alimentación saludable y de la información. De esa manera, busca advertir a consumidores y consumidoras sobre excesos de nutrientes críticos, y prevenir la malnutrición en la población y la reducción de enfermedades crónicas no transmisibles.

De hecho, los sistemas de etiquetado frontal de alimentos son una estrategia de política alimentaria que se ha venido implementado como herramienta para brindar a consumidoras y consumidores información verídica, simple y rápida de interpretar.

Una tendencia global, con diferencias

Argentina es el sexto país de América en implementar un modelo de etiquetado frontal. Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay han aprobado previamente la utilización de etiquetados, como también otros países de diferentes continentes. Sin embargo, no todos los países del mundo utilizan el mismo modelo.

Parte del debate técnico ha estado enfocado en el tipo de modelo gráfico a utilizar y en cuál sería el punto de corte para clasificar a los alimentos. Algunos modelos clasifican a los productos de manera dicotómica (alto o bajo) y otros clasifican en más de dos grupos (con tres o más niveles de calidad).

Por otro lado, ciertos sistemas toman en cuenta solo los nutrientes que se deben limitar por su relación con el desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles, pero existen otros que contemplan también el aporte de nutrientes que tienen un efecto protector frente a dichas enfermedades.

La ley en Argentina

En Argentina se implementará un modelo dicotómico que a través de advertencias en forma de octógonos negros informará sobre el contenido de nutrientes críticos y calorías.

El criterio para clasificar qué productos llevarán este sello se basa en un modelo propuesto por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que contempla el exceso de nutrientes críticos y evalúa la cantidad de dichos nutrientes en función de la energía (calorías). A esto se lo denomina “umbral móvil”, porque la cantidad permitida de cada nutriente será proporcional al contenido de energía de cada alimento.

Alimentación - Foto de Kampus Production en Pexels.jpg
Etiquetado frontal: para lograr una transformación de hábitos alimentarios será necesario que se realicen acciones de educación alimentaria (Foto: Kampus production en Pexels).

Etiquetado frontal: para lograr una transformación de hábitos alimentarios será necesario que se realicen acciones de educación alimentaria (Foto: Kampus production en Pexels).

Además, el umbral móvil toma en realidad el criterio que la OMS estableció para dietas diarias de las personas y lo traslada a alimentos. Menos de 10% de la energía consumida en el día debería ser aportada por grasas saturadas, no más de 10% deben provenir de azúcares libres, las grasas trans no deben aportar más de 1% de la energía y el consumo de sodio por kcal consumida no debería superar 1 mg.

El modelo que se aprobó en Argentina aplica solamente sobre alimentos “procesados y ultra procesados”; este conjunto de alimentos representa no más del 25% de las calorías de la dieta de la población.

El elevado consumo de preparaciones caseras, productos de panadería, carnes e ingredientes como azúcar y sal explican la mayor parte de los excesos en la ingesta de nutrientes críticos y no se verían afectados por la ley de etiquetado. Por lo tanto, para tener un impacto significativo en la mejora de la dieta de los argentinos es necesario que otras acciones acompañen el etiquetado.

Diferencias de apreciación

Hay una realidad que es necesario destacar: no todos los alimentos tienen la misma presencia en la dieta de las personas, por lo que, más allá del contenido de nutrientes críticos que pueda contener un alimento, es necesario contemplar también la cantidad y frecuencia del consumo.

La cantidad de calorías que aportan los distintos alimentos varía según su composición y el uso de un umbral móvil que se define como un porcentaje de calorías. Este umbral permite que aquellos alimentos más calóricos tengan más contenido de nutrientes críticos, y se torna más exigente con aquellos alimentos bajos en calorías. La elección de este parámetro desincentiva a la industria a disminuir el contenido calórico de sus productos.

Por otro lado, el sistema dicotómico imposibilita la diferenciación de calidad de alimentos dentro de una misma categoría señalizando de igual manera a un alimento que se excede levemente del umbral límite que a otro que lo excede en cantidades más elevadas. El foco puesto solo en nutrientes críticos genera que algunos alimentos de buen perfil nutricional se vean penalizados.

Mismo etiquetado, diferentes características

Un claro ejemplo de esto es el yogur. En el mercado podemos encontrar algunos con 7gr% de azúcar agregada (menos de 2 cucharaditas); y otros que tienen 12 o 15%, pero todos llevarán el mismo sello de advertencia de exceso en azúcar.

Yogurt Foto de Mateusz Feliksik en Pexels.jpg
Yogurt: el foco puesto solo en nutrientes críticos genera que algunos alimentos de buen perfil nutricional se vean penalizados (Foto: Mateusz Feliksik en Pexels).

Yogurt: el foco puesto solo en nutrientes críticos genera que algunos alimentos de buen perfil nutricional se vean penalizados (Foto: Mateusz Feliksik en Pexels).

Si la comparación se realiza entre distintas categorías, también encontramos que algunos alimentos con mucho más azúcar añadido que un yogur, como algunas galletitas o golosinas y que pueden alcanzar los 20g% tendrán la misma señalización.

Por lo tanto, considerando que gran parte de nutrientes críticos consumidos por la población son aportados por alimentos no procesados que quedan exentos de un etiquetado frontal, la ley de alimentación saludable tal como se ha reglamentado no garantiza que aumente el consumo de alimentos que tienen un efecto protector frente al desarrollo de enfermedades crónicas y que actualmente se encuentran deficitarios en la dieta promedio argentina, como las frutas, verduras, legumbres, granos y cereales integrales y lácteos.

Cómo sigue la implementación

La reglamentación publicada recientemente establece un cronograma de dos etapas para la implementación del etiquetado por parte de las empresas. Al corto plazo, con umbrales más flexibles, y la última que alcanza los umbrales del modelo de OPS antes mencionado.

De ser necesarias ciertas reformas, el poder ejecutivo tiene la facultad de modificar el reglamento publicado, siempre y cuando no se modifique el espíritu de la ley, la cual ya define la fuente de la que se establecen los umbrales y el uso de un modelo dicotómico.

En definitiva, para lograr una transformación de hábitos alimentarios será necesario que se realicen acciones de educación alimentaria, para que los consumidores cuenten con información completa y no solo con foco en los nutrientes críticos.

De esta manera, se podrán priorizar los alimentos en función del perfil de nutrientes, con bajo aporte de grasas saturadas y azúcar agregado y, sobre todo, prefiriendo aquellos que aportan proteínas de alto valor biológico, vitaminas, minerales, fibra y probióticos.

(*)La autora es Licenciada en Nutrición (UBA). Diplomada en diseño de gobiernos locales para la infancia y la familia (UCA). Investigadora y docente universitaria.