La industria, los gobiernos y las sociedades tienen la oportunidad de avanzar hacia un futuro donde los cigarrillos sean parte de una antigua página en la historia. No tomar decisiones, desestimar la evidencia basada en la ciencia a favor de los nuevos avances en alternativas libres de humo solo retrasa la posibilidad de que miles de consumidores en todo el mundo cuenten con opciones que superen al cigarrillo tradicional.
"Muchos formuladores de políticas perciben que es más seguro abstenerse del debate antes de ser vistos como de nuestro lado", subrayó Olczak y advirtió: "Ya no se trata de si estas alternativas libres de humo pueden acabar con el tabaquismo, ya lo están haciendo”.
Un ejemplo del avance de las nuevas alternativas libres de humo es Japón. Después de cinco años de que se introdujeran allí los productos de tabaco calentado, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de ese país mostró una disminución sin precedentes en el número de adultos fumadores. En contraste, Singapur ha prohibido los productos libres de humo, pero las ventas de cigarrillos han aumentado y las tasas de tabaquismo no han bajado.
En este marco, es una señal de alerta la decisión que ha tomado recientemente el Ministerio de Salud de nuestro país, al prohibir la importación, comercialización y distribución de los productos de tabaco calentado. La medida ha frenado una inversión de 300 millones de dólares e implica un duro golpe a una actividad milenaria y típica del NOA y NEA, fuente de trabajo local.