- Eutanasia activa: es la que permite que una vida llegue a su fin con la administración de medicamentos y la participación de un profesional. La legislación no sólo abarca cómo se debe realizar ese procedimiento, sino que también puede poner límites a qué circunstancias habilitan a una persona a poder someterse a la eutanasia.
- Eutanasia asistida: consiste en proporcionar medicamentos que alivien los últimos momentos de una persona, pero en que la muerte sobreviene por un deterioro general lógico de una enfermedad terminal.
- Eutanasia pasiva: no prolongar la "sobre vida" de un paciente con ayuda de la tecnología y los avances médicos. Asociada con la expresión de "no provocar un encarnizamiento terapéutico".
Qué es la eutanasia pasiva
La eutanasia pasiva es la suspensión o no inicio de tratamientos médicos que prolongan artificialmente la vida de un paciente con una enfermedad irreversible o terminal, cuando la continuación carece de sentido terapéutico.
Como ejemplos de este caso podemos citar:
En este caso la muerte se produce por la evolución natural de la enfermedad, no por una acción directa para provocar la muerte.
eutanasia uruguay
Uruguay puede ser el segundo país en Sudamérica en aprobar una ley de eutanasia asistida, luego de Colombia. (Foto: A24.com)
Diferencia con la eutanasia activa
-
Eutanasia activa: el médico u otra persona realiza una acción directa para provocar la muerte (por ejemplo, inyectar una dosis letal). Esta alternativa es la que rige con legalidad en Suiza, por ejemplo.
Eutanasia pasiva: como dijimos, no se acelera o favorece la muerte del paciente. Sólo se retiran o no se aplican medios desproporcionados para prolongar la vida, permitiendo que la enfermedad siga su curso natural.
Qué dice la ley en Argentina
En la Argentina la Eutanasia "activa" no está permitida. Es ilegal y pueden caber responsabilidades penales para profesionales que hagan esa práctica.
En nuestro país, hay una variante de la eutanasia que debe ser interpretada, de acuerdo a las clasificaciones previas como "eutanasia pasiva". En la Argentina, la Ley 26.742, aprobada en el año 2012, se llama popularmente como "Ley de Muerte Digna", con la que se modificó la Ley de Derechos del Paciente (26.529).
Sus puntos clave son:
-
Reconoce el derecho de toda persona a rechazar procedimientos quirúrgicos, de hidratación, alimentación o reanimación artificial, cuando sean desproporcionados o prolonguen el sufrimiento en una enfermedad irreversible o terminal. (No avanzar con la "encarnización terapéutica")
Permite que esta decisión la tome el propio paciente, o su representante legal si no puede expresarse.
No autoriza la eutanasia activa. Es decir, provocar directamente la muerte sigue siendo delito según el Código Penal, art. 83: homicidio piadoso.
En síntesis: en Argentina es legal la eutanasia pasiva, pero está prohibida la activa.
La posición de la Iglesia católica
La Iglesia Católica rechaza la eutanasia activa en todas sus formas, considerándola moralmente inaceptable. Nadie tiene derecho de quitarle la vida a otra persona (en el caso de la ayuda ineludible de un médico para la eutanasia asistida) ni tampoco, la Iglesia Católica aprueba o consciente el suicidio. Si ha aceptado algo muy relacionado con lo que comentamos con relación a la ley argentina de 2012.
-
Sí acepta la limitación del esfuerzo terapéutico (retirar tratamientos desproporcionados o extraordinarios), es decir, la eutanasia pasiva entendida como “permitir que la muerte natural ocurra”.
El Catecismo (n. 2278) señala que “la interrupción de tratamientos que serían onerosos, peligrosos o desproporcionados no constituye eutanasia”.
Cuando murió el papa Francisco, poco después habló el médico doctor Sergio Alfieri, quien estuvo hasta último momento con el Santo Padre junto a su persona de confianza, Massimiliano Strapetti. Reveló el criterio adoptado con el papa argentino para sus últimos momentos, cuando su estado era irreversible: "El Santo Padre ya no estaba consciente, estaba en coma, tenía los ojos abiertos, tenía oxígeno y no tenía problemas respiratorios. Si hubiera perdido el conocimiento, se habría tenido que seguir las directrices de su asistente personal de salud, Massimiliano Strappetti -que era como un hijo para el Santo Padre- y que eran las de ningún ensañamiento terapéutico”.