Emocionante

Un nene de dos años murió atacado por una jauría: los perros son de su vecino

Un nene de dos años murió atacado por una jauría: los perros son de su vecino

La de este miércoles últimoera una tarde como cualquier otra en la propiedad que Juan Antonio Peñaloza compartíacon su hija Antonella y su nieto Sahir Jeremías, en la localidad sanjuanina de Marquesado, a 17 kilómetros de la capital provincial. Pero en un abrir y cerrar de puerta, el mundo de esta humilde familia se desmoronó para siempre.

El pequeño de dos años salió de la casa mientras su abuelo y su mamá tomaban mate en uno de los cuartos. Cuando Juan Antonio lo advirtió, salió a buscarlo, pero encaró para el lado equivocado. Mientras él le gritaba a un chiquito que resultó ser el hijo de un vecino, su nieto estaba siendo ferozmente atacado por una jauría que habita en una finca a 50 metros de la suya.

"De lejos parecía que estaban jugando. Caminé hacia ellos, grité por primera vez y empecé a correr. Pero ya no se podía hacer nada. Sólo pude alzarlo y gritar por ayuda", le contó el hombre a Diario de Cuyo. Un vecino que escuchó el grito desesperado se acercóde inmediato, y también la policía que fue advertida y trasladó al chiquito, su mamá y su abuelo hasta el hospital Marcial Quiroga.

Pero nada pudo hacerse: Sahir no resistió el brutal ataque, y a pesar del intento de los médicos por reanimarlo su cuerpo, desgarrado por las mordidas,no respondió. Falleció a las 14.45 y se convirtió en la segunda muerte a causa de un ataque perruno en San Juan durante 2019.

"Ya se había ido dos o tres veces antes el niño y los perros no le habían hecho nada. Quizás fue porque una perra había tenido cría hace poco", comentó Juan Antonio, todavía sin entender cómo el chiquito terminó perdiendo la vida de esa forma.

Los canes, que según trascendió son ocho, viven en una quinta llamada Los Abuelos sobre el callejón Tello, en la misma cuadra donde vivía Sahir. Su dueño, de acuerdo a los testimonios, solía dejarlos sueltos en el día y solo los ataba durante la noche. "Ninguno era como el Dogo", dice el abuelo, tratando de justificar el que Sahir tuviera acceso a ellos.

"Además de los perros de la finca, hay otros en la casa de enfrente que son más malos todavía. No se podía andar en bicicleta por ejemplo. Yo siempre que pasaba por ahí debía espantarlos con piedras y ya les había dicho a los dueños que por qué los dejaba que anduvieran en la calle todo el día y recién a la noche los guardaba", refirió un amigo de la familia, indignado por lo sucedido.

La investigación por la muerte de Sahir recayó en el juzgado de Pablo Flores, magistrado de segunda instancia, quien determinó que los perros se remitan a una entidad de adiestramiento de orden gubernamental. Seis de ellos ya lograron ser capturados, mientras otros dos se informó que lograron escapar.

Los restos de Sahir son despedidos esta mañana de jueves, dos meses antes de que llegara su cumpleaños número 3.

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