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Malvinas en días de coronavirus: vigilias virtuales, un inesperado ofrecimiento a los isleños y el pedido de aplausos "antiolvido"

Malvinas en días de coronavirus: vigilias virtuales, un inesperado ofrecimiento a los isleños y el pedido de aplausos antiolvido

La pandemia del coronavirus afecta de diversas maneras el reclamo de soberanía argentina en las islas Malvinas. Desde cuestiones más lógicas, como que por la cuarentena por primera vez no se hará la clásica vigilia de los combatientes en Río Grande hasta que la mayoría de las reuniones y actos recordatorios serán virtuales. Hay además pedidos para que el ya tradicional aplauso de las 21 se sume una dedicatoria especial para los 649 caídos en el conflicto iniciado hace 38 años, el 2 de abril de 1982.

Pero los efectos del coronavirus abrieron además un inesperado canal de colaboración entre el gobierno argentino y el británico.

La Cancillería argentina, a través del Secretario de las Islas Malvinas, Antártida y el Atlántico Sur Daniel Filmus, ofreció "ayuda humanitaria" a los habitantes de las Malvinas por posibles casos de coronavirus en el archipiélago. En la comunicación oficial, Filmus mencionó la posibilidad de colaborar a través del envío de alimentos frescos, insumos médicos, y eventualmente también con un vuelo humanitario o un centro de atención médica en territorio continental argentino.

"Todo aquel que vive en las islas vive en Argentina, así que cualquiera podría atenderse en hospitales argentinos", dijo Filmus. Lo que ahora parece inaudito era algo habitual hasta antes del conflicto: los habitantes de las islas se atendían en el Hospital Británico, pero desde la guerra, los casos más urgentes son tratados en hospitales de Chile o de Uruguay.

Sin embargo, el embajador británico, Mark Kent, agradeció mediante Twitter el ofrecimiento del gobierno de la Argentina y derivó a las autoridades del archipiélago en este "momento de solidaridad global". La respuesta del diplomático esconde también la respuesta política: que las islas tienen un gobierno propio, independiente del británico.

Hasta ahora, hubo 29 testeos de coronavirus en las Malvinas que dieron negativos, aunque todavía se esperan los resultados de otras 30 pruebas. Uno de los posible focos de contagio es el arribo permanente de turistas en cruceros.

La ciudad de Puerto Stanley tomó una serie de medidas para protegerse de la pandemia. La escuela está cerrada hasta el 4 de mayo y hubo una sugerencia para reducir al mínimo las actividades no esenciales. Además, los que hayan viajado en avión deben someterse a un aislamiento de 14 días y se reforzó la atención en el hospital.

Por la cuarentena que ordenó Alberto Fernández, la ciudad de Río Grande tuvo que suspender la tradicional vigilia masiva que realiza el 1 de abril de cada año, desde 1995, que derivó en una ley nacional que declaró a Río Grande, en 2013, como "Capital Nacional de la Vigilia por Malvinas".

A cambio, los ex combatientes de esa ciudad resolvieron este año convocar a una "vigilia virtual" con placas alusivas que se publicarán por las redes e invitaron a que el jueves a las 21 los vecinos de toda la provincia que "salgan a los balcones, ventanas y patios" a cantar el himno, hacer un minuto de silencio en homenaje a los soldados fallecidos y concluir con un aplauso "para los veteranos que regresaron y están con vida".

El Centro de Ex Combatientes de Malvinas en Ushuaia se sumó también a la misma iniciativa y pidió que desde el 1 de abril y durante toda la jornada del 2, la gente suba a las redes sociales imágenes de conmemoraciones anteriores y de ex combatientes, con las etiquetas #MalvinasPresenteHoyYSiempre y #VigiliaDesdeCasa", además de colocar banderas en sus casas.

En diálogo con Télam, José Maldonado, veterano que vive en Puerto San Julian, asumió que "por el coronavirus, este 2 de abril quedará escondido" y agregó que será un aniversario "muy raro". Respecto de las vivencias que dejan ahora el coronavirus y la guerra con Gran Bretaña, añadió que "es imposible comparar este tiempo de cuarentena con Malvinas" porque "los miedos y las expectativas son diferentes". "El enemigo estaba del otro lado del horizonte, tenía bombas y hablaba en inglés. Hoy no sabemos dónde está el enemigo, es transparente y no habla, actúa", reflexionó.

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