Qué pasó. En medio del dolor por la tragedia, Juan Espíndola, el padre de la policía bonaerense que fue baleada por motochorros para robarle el arma y la que le decretaron muerte cerebral, reclamó ayuda por parte del gobierno de la provincia de Buenos Aires ya que casi en paralelo a la pérdida de su hija, se quedó sin empleo. Por otro lado, también afirmó que ningún funcionario bonaerense se comunicó hasta ahora con él.











