La Piedra Movediza es un clásico de los lugares que siempre se nombran de Tandil, y hasta tal vez, es el más famoso atractivo. Lo curioso que muchos no saben, es que es un atractivo que ya no está. Es que la piedra movediza fue una roca gigante que se ubicaba y también se balanceaba, en la cima de un cerro, pero luego de mantenerse en perfecto equilibrio durante muchos años en la cima, en el año 1912 se cayó, partiéndose en tres pedazos, motivo que entristeció a toda la ciudad.
El Cerro El Centinela es otro de los clásicos de Tandil y llamativamente, se trata de otra piedra que se encuentra en la parte superior de un cerro. La diferencia que tiene con la piedra movediza, es que esta aún se encuentra de pie. Su forma es alargada y vertical, motivo por el cual le dieron el nombre de “El Centinela”. Desde allí, se dice que cuida y observa toda la ciudad, aunque también hay una leyenda que le da mucho más romanticismo al sentido de ese nombre.
El Monte Calvario es otro de los cerros más recomendados si se va a pasear a Tandil. Este ya es un poco más céntrico y si bien, también tiene un gran atractivo natural, la mano del hombre tuvo mucha influencia en que resulte ser más llamativa. Sobre este cerro, se encuentra un imponente cristo crucificado y en su ladera, hay una capilla que se llama Santa Gemma junto a una réplica de la gruta de la Virgen de Lourdes.
Para subir hasta el cristo existen dos opciones, una es seguir el vía crucis con todas sus estaciones y la otra, es subir por las escaleras. Siempre recomiendan la primer opción, aunque sea más larga, pero les permite adentrarse en el bosque.
El Casco Histórico es uno de los lugares que no se puede dejar de visitar, pero por si no se llega, al menos se recomienda que se den una vuelta por sus calles y solo se tendrá que mirar hacia abajo. Si la calle en la que se encuentren tiene adoquines, es porque ya se encuentran en el centro histórico, y en ese momento, es cuando se debe levantar la mirada y empezar a ver todas las casas y caserones, con sus fachadas y plantas que suelen adornar las puertas y ventanas. Es maravillosa la decoración de los ladrillos a la vista, hasta algunos pintados de blanco, los carteles oxidados y otros restaurados.
Tanto las calles como las veredas del casco histórico, son angostas y acogedores. Repleto de árboles de naranjos, uno detrás de otro en fila, con flores de azahar que se pelean con las naranjas para ver quién se ve mejor. En todo este recorrido, sin dudas quienes le dan mejor aroma a la ciudad, son las flores de azahar.
El Valle del Picapedrero, es un parque recreativo en el que se pueden encontrar con muchas actividades para hacer, y se encuentra ubicado sobre el Cerro Aurora. Los días de semana se encuentra cerrado, pero igualmente se pueden hacer algunas caminatas por los distintos senderos que lo recorren. Gracias a sus carteles instructivos, todo se encuentra señalizado y es ideal para ir aprendiendo mucho sobre la flora y fauna del lugar.
Muy cerca del Valle del Picapedrero, se encuentra el Paseo de los Pioneros, donde también se pueden hacer caminatas para conocer más acerca de la flora de la zona, siempre con unas amplias e increíbles vistas de Tandil. Lo interesante de este paseo, es que es un espacio que fue realizado en homenaje a Los Pioneros, que eran las familias de inmigrantes llegadas a la zona, para trabajar extrayendo piedras en las canteras. En los distintos puntos del paseo, se observan carteles informativos sobre cómo esas familias en su momento, se asentaron en la zona.