Leandro Barone, el piloto responsable de la maniobra peligrosa del nuevo avión presidencial (ARG-01) al llegar a la Argentina en mayo, presentó en las últimas horas su renuncia ante el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello.

Renunció el piloto del avión presidencial que hizo una maniobra peligrosa al llegar a la Argentina.
Leandro Barone, el piloto responsable de la maniobra peligrosa del nuevo avión presidencial (ARG-01) al llegar a la Argentina en mayo, presentó en las últimas horas su renuncia ante el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello.
Según confirmaron en A24 este miércoles, Barone presentó su dimisión de manera "voluntaria" y fue desvinculado de la flota de aviones presidenciales, quedando operativos otros tres pilotos.
La renuncia de Barone está vinculada con un episodio ocurrido el pasado 25 de mayo, cuando el nuevo Tango 01 llegó a la Argentina desde Miami, Estados Unidos, y a minutos de aterrizar, hizo una maniobra muy riesgosa a metros de la pista del aeroparque Jorge Newbery.
La secuencia quedó registrada en un video que se hizo viral y por el que fue duramente criticado por especialistas del tema, que consideraron la maniobra como "temeraria".
La flamante aeronave, cuyo último vuelo fue a China hace pocos días, costó unos 25 millones de dólares.
A pocos días del hecho, se difundieron las conversaciones que tuvo el piloto con la torre de control previo al aterrizaje. Una serie de diálogos breves donde el conductor pide y recibe indicaciones para tocar tierra.
En un tramo del diálogo se escucha que desde la torre de control le piden que "por ahora mantenga la trayectoria a Quilmes, 3.000 pies, y atento".
"Entiendo que quiere hacer una pasada de pista 13-31 para posterior volver al aterrizaje, ¿eso es correcto?", le consultó la mujer a Barone. Luego, le indicó: "No descienda sobre 3.000 pies para no penetrar el aterrizaje de San Fernando".
El piloto volvió a preguntar "¿libre descenso para el 01?", y desde el comando le reiteraron: "Negativo. Mantenga 3.000 pies. Mantenga 3.000, denme unos minutos que liberamos el aterrizaje de San Fernando y le damos libre descenso".
A los pocos segundos, el piloto de la aeronave presidencial respondió: "Ah, ok, entendí que era libre descenso. Estamos manteniendo 2.300 pies".
Pero desde la torre de control le aclararon: "Yo nunca le di libre descenso". "Perdón", dijo Barone.