En la presentación de Compromiso Urbano se advertía que el Municipio estaba próximo a habilitar más de un centenar de nuevos desarrollos sin estudios actualizados sobre su impacto urbano, social y ambiental. Frente a ese escenario, vecinos y expertos alertaron sobre el incremento del tránsito, la sobrecarga de las redes de servicios y el riesgo de que se diluya la identidad barrial.
Tras conocerse el fallo, Rovira señaló: “En Tigre no rechazamos el crecimiento. Queremos una ciudad que avance, genere trabajo y eleve la calidad de vida. Pero si ese avance implica que los servicios se saturen, que la circulación se vuelva imposible o que los jóvenes no puedan alquilar, entonces no hablamos de desarrollo: hablamos de un negocio para pocos”.
Y agregó: “Esta decisión judicial es un primer paso relevante. Ahora necesitamos un Código Urbano nuevo, con reglas claras, participación ciudadana y planificación real para el futuro de Tigre”.
La resolución funciona como un freno institucional al ritmo de aprobaciones que venía impulsando la administración local y abre una etapa distinta en el Concejo Deliberante, donde ya comenzó a discutirse una normativa urbana actualizada que defina cómo debe crecer la ciudad.