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Las exportaciones se primarizan y son las más bajas en 13 años: ¿hay vida después de la pandemia?

Las exportaciones se primarizan y son las más bajas en 13 años: ¿hay vida después de la pandemia?
Productos primarios fue el único rubro que subió sus exportaciones (Foto: archivo).

El INDEC dio a conocer el martes los datos del intercambio comercial argentino de julio.

Detrás de una balanza comercial positiva a base de una gran contracción de las importaciones, la evolución de las ventas externas durante los primeros siete meses del año, dejan algunas señales preocupantes. Caída de ventas en la mayoría de los rubros, primarización de las exportaciones y una agroindustria que baja su tracción, son algunos de los puntos a analizar.

Y si bien, la pandemia explica gran parte de las magras colocaciones, especialistas señalan otros temas estructurales que se deberá atender para despegar en el comercio exterior.

En números

En julio, las exportaciones totalizaron USD 4.903 millones, con una baja del 16,3% (-953 millones de dólares) con respecto a igual mes de 2019, debido a las caídas en precios y cantidades de 6,3% y 10,7% respectivamente.

Las colocaciones de manufacturas agroindustriales cayeron 9%, mientras la de productos primarios retrocedieron 10%.

Pese al descenso de los derivados del agro, la performance de las manufacturas de origen industrial fue peor: -32,3%. Tampoco les fue bien a los combustibles y la energía: -20,3%.

Completados los primeros siete meses del año, la balanza comercial argentina dejó un saldo positivo de USD 9.573 millones. A pesar de que siempre es deseable de que los ingresos por exportaciones sean mayores a los egresos, la forma en que se alcanzó el superávit comercial no es la más virtuosa: fue el resultado de una caída del 11,9% en las exportaciones –hasta los USD 32.291 millones- y de un mayor descenso en las importaciones: 24,4% -hasta los USD 22.718 millones-.

Un hecho destacado es que las exportaciones de enero a julio son las más bajas desde 2007, año en que totalizaron USD 29.439 millones en el mismo período. Además, se ubican muy cerca de las de la crisis 2008/09, cuando en ese último año totalizaron USD 32.315 millones en los siete meses. Así, el covid-19, la crisis de las hipotecas europeas y la caída de Lehman Brothers, parecen tener el mismo efecto sobre el comercio exterior argentino.

Por rubros, el único sector que muestra números positivos es el de productos primarios (PP); sus ventas crecieron 10,2%, frente a la caída del resto: manufacturas de origen agropecuario (MOA), -8,3%; manufacturas de origen industrial (MOI), -34.2%; y combustibles y energía (CyE), -23,6%.

Esto, a su vez, generó una primarización de las exportaciones: mientras que hace un año el rubro PP representaba el 27% de las ventas, en 2020 alcanza el 34%. Si se suma los MOA, significan el 72,3%, frente al 64% de 2019.

Efecto Covid-19

Para el especialista en comercio internacional Marcelo Elizondo, el sostenimiento de las exportaciones primarias y la caía de las industriales, se justifica en tres pilares.

Primero, “durante la cuarentena el campo no paró, siguió produciendo”, a diferencia de la “actividad industrial” que estuvo detenida, explicó a A24.com Agro. Y agregó que esto profundizó el comportamiento “característico del primer semestre del año” por el impacto “de la cosecha gruesa” sobre las exportaciones totales.

La segunda razón es que la Argentina vende sus productos primarios a países asiáticos “los primeros en superar la crisis sanitaria”. En ese sentido, sostuvo que la economía en Asia está más normalizada, mientras Europa viene a los tumbos y América no se recupera”.

La tercera razón es estructural: “la Argentina es competitiva en la producción primaria” por lo que, a pesar de que la producción pasó sus complicaciones, pudo seguir cubriendo los mercados internacionales “mejor que algunos de sus competidores”, subrayó.

Estos movimientos también explican porque en los últimos meses China se convirtió en el primer cliente para la Argentina, superando a Brasil.

Para Elizondo, por ahora el avance de China “es circunstancial”. Obedece a que Brasil está muy afectado por la Pandemia y lo que nosotros exportamos al país vecino “lo dejamos de producir por la cuarentena prohibió la producción”. Por ejemplo autos y autopartes que componen “el 40% de lo que le vendemos” al socio mayor del Mercosur.

A su vez, nunca se detuvieron, e incluso aumentaron, las ventas agroindustriales a China “por eso lo sobrepasó como primer cliente”.

¿Es posible que el año próximo Brasil retome su liderazgo? Elizondo cree que si, pero advierte que hay que tener una mirada de largo alcance. “Brasil llegó a comprarnos tres veces lo que nos compraba China y ahora compra solo un poco más. El año pasado Brasil importó productos argentinos por unos USD 11 mil millones y China por alrededor de USD 8.000 millones. En el largo plazo es posible que se emparejen un poco más”, advirtió.

Qué pasó con la agroindustria

Más a allá de la caída de las ventas de productos industriales, aunque menor, también se verifica la caída de la exportación de MOAs.

“Los productos primarios crecieron porque los flujos referidos a los alimentos y granos siguieron fluyendo de manera normal en el mundo”, explicó David Miazzo, economista de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA). Así, el maíz y la harina de soja que exportamos para la ganadería del mundo sigue su rumbo ya que “con pandemia o sin pandemia, los animales siguen comiendo”.

“Al principio hubo impacto en precio, aunque después se normalizaron, por eso se vieron menos afectados”, sostuvo.

La diferencia entre la suba de productos primarios y caída de MOA obedece a la mayor exportación de grano de soja y caída de harina y aceites. “Hay un aumento de unos USD 800 millones en granos de soja que representan el 80% del incremento total de los PP”, precisó Miazzo. Del mismo modo, las harinas y aceites de soja “bajaron unos USD 600 millones, prácticamente la mitad de la caída de las MOA. También hay descenso en biocombustibles”, enfatizó.

El dato, fue admitido por fuentes de la industria aceitera. “La capacidad ociosa subió al 50%. Aumentaron los márgenes negativos de todas las plantas y bajó el flujo de ventas de poroto para ser molido”, dijeron a A24.com Agro.

Además, adelantaron que este escenario de julio “continúa en agosto”. En concreto, “la caída de la molienda es del 21%”.

Este comportamiento obedece a varias razones. Entre ellas, un habitual flujo de ventas (estacionalmente comienzan a contraerse en agosto) potenciado por falta de competitividad entre exportadores y molienda. "Los volúmenes solo permiten responder compromisos mínimos asumidos con los compradores del exterior pero no para aumentar molienda y exportaciones", aseguró la fuente.

Dato extra: esta situación también está impactando en la liquidación de divisas de agosto que caerán por debajo del número de julio.

En este punto, cabe recordar que la industria aceitera viene reclamando derechos de exportación más bajos para harinas y aceites para mejorar su competitividad, un beneficio que contaban hasta septiembre de 2018.

¿Hay vida después de la pandemia?

Y mientras el Gobierno repite una y otra vez que la salida de la Argentina está en la mayor generación de dólares, aún no está claro qué puede pasar de acá a fin de año.

“Dependerá mucho de lo que suceda en el resto del mundo con el coronavirus. Si hay una superación de la pandemia en Asia, sin rebrotes, y si Europa puede volver a cierta normalidad y recuperar un poco del aire”, confía Elizondo.

El otro punto a evaluar es que pasará en América Latina, una de las regiones más castigadas hoy en día por el avance del covid-19.

¿Pronóstico? “Lo más probable es que terminemos el año con una caída de más o menos 10%”, estimó. Esto sería producto por de la grave afectación de “los primeros siete/ocho meses del año, con cierta estabilidad en la última etapa”.

Aunque, más allá de la pandemia, el especialista pone el foco en lo baja performance exportadora nacional en los últimos años.

De hecho, las exportaciones argentinas tocaron un pico de casi USD 83 mil millones en 2011, descendieron paulatinamente hasta los USD 58 mil millones en 2016 y 2017, cuando encararon un suave ascenso hasta los USD 65 mil millones de 2019.

Según sus cálculos, hoy “la Argentina es responsable del 0,3% de todas las exportaciones mundiales, hace 60 años exportaba el 0,8% y hace 80 años 2,5%”.

¿Por qué no se puede crecer de forma contundente? “Atraso cambiario, un sistema regulatorio rígido e intervencionista que desalienta la inversión e impide la incorporación de tecnología, inflación, escasez de financiamiento y presión fiscal, entre otros”, detalló. Y finalizó: “todo eso pone un techo y hace que seamos un país con muy baja exportación”.

por Marcos Lopez Arriazu
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