Pandemia

Alberto Fernández, en la hora más difícil, ahora busca a Larreta como socio para compartir los costos de las malas noticias

En medio de la desconfianza mutua, se reunirán el sábado a la mañana en Olivos para intentar unificar criterios para encarar la segunda ola.
por Mariano Obarrio | 01 de abr de 2021 - 21:44
El presidente Alberto Fernández

El presidente Alberto Fernández, Axel Kicillof  y Horacio Rodríguez Larreta en la Quinta Presidencial de Olivos, reunidos, el año pasado.

Alberto y Horacio

Alberto y Horacio, en otros tiempos

El Gobierno tendrá que volver a cerrar actividades por el crecimiento de contagios de Covid-19. Pero no quiere pagar el costo político del empobrecimiento y del malhumor social. Es por eso que el presidente Alberto Fernández diseñó la estrategia de socializar las pérdidas con el jefe del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, para recrear la foto de 2020 para hacer los anuncios antipáticos. Se reunirán este sábado a las 10 de la mañana en Olivos.

Cuando creyó que había controlado la pandemia, el año pasado, Alberto buscó afectar a la Ciudad con un manotazo de recursos de la coparticipación. Era una orden de la vicepresidenta Cristina Kirchner para limitar el crecimiento de la imagen de Rodríguez Larreta. Hay un tiempo para cada cosa.

“El Presidente está muy preocupado porque el crecimiento de contagios es muy alarmante, pero está en un callejón sin salida: no llegan las vacunas, la cuarentena causó un 42% de pobreza y el hartazgo social no admite más restricciones. Pero buscará el consenso de la sociedad por el miedo de los contagios día a día y de Juntos por el Cambio y de Rodríguez Larreta para que el costo sea compartido”, dijo a A24.com un funcionario que circula en los pasillos de la Casa Rosada.

Es por ello que el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello, llamó ayer por la mañana al vicejefe de gobierno porteño, Diego Santilli, y en una conversación amigable y cordial le propuso una reunión ayer mismo entre los dos número uno de las administraciones. Casi en el mismo momento, Alberto Fernández, le daba una nota a Radio 10, propiedad de Cristóbal López, donde sacudió sin contemplaciones al expresidente Mauricio Macri con una ironía sobre la compra de vacunas contra el Covid.

Pero su ataque no dejó de desnudar cuál es su preocupación central: la falta de llegada de vacunas. “Yo escucho hablar a gente que dice que cuando ellos gobernaban estaban en el mundo y que si ellos estuvieran conseguirían más vacunas”, dijo Alberto. “Bueno, entonces ayúdenme a conseguir vacunas. Ayúdenme si a ustedes el mundo los ama y tiene por ustedes un respeto que por mí no tiene”, se burló.

La psicosis oficial se confirma con las declaraciones de Carla Vizzotti, ministra de Salud. Dijo que el éxito de la campaña de vacunación contra el Covid "dependerá de la producción de los laboratorios y no del Estado".

Las reuniones con el Gobierno son un problema para cualquier dirigente o gobernante de Juntos por el Cambio. Le pasó al intendente de Vicente López, Jorge Macri, y al jefe del bloque de diputados de PRO, Cristian Ritondo, durante la semana. Fueron a visitar al ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, a su despacho. Estaban el gobernador bonaerense, Axel Kicillof; el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa; y el jefe del bloque de diputados del Frente de Todos, Máximo Kirchner. Iban a hablar sobre un convenio de obras para municipios, se sacaron una foto en el Patio de las Palmeras, y luego el aparato de comunicación oficial difundió que habían llegado a un acuerdo para postergar las PASO y las elecciones generales por un mes.

La reunión resultó una trampa. “No entiendo por qué se metieron en esa trampera”, dijo un dirigente de Juntos por el Cambio, entre muchos que recriminaron la asistencia a la Casa Rosada de Ritondo y Jorge Macri.

Todos los presidentes de los partidos que integran Juntos por el Cambio y los propios involucrados salieron a desmentir que hubiera tal acuerdo para posponer las PASO y las generales e incluso decidieron no concurrir a una reunión que convocaron Massa y De Pedro para el martes próximo en el Congreso. Todo volvió a fojas cero y hubo pases de factura internos.

Este antecedente sirvió para que Rodríguez Larreta no aceptara ayer mismo la reunión con Alberto Fernández: podría resultar en otra trampera que dejaría al frente opositor al borde de otra crisis entre halcones y palomas, dialoguistas y radicalizados. Planteó que primero hubiera una reunión de asesores y luego se encontrarían ellos dos.

Cada vez es más visible el malestar de la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, con Rodríguez Larreta, Ritondo y la línea moderada de JXC. Macri acompaña a su delfina partidaria. También los radicales Alfredo Cornejo y el jefe del bloque de diputados radicales, Mario Negri, son lapidarios con Larreta.

Negri y Cornejo fueron los encargados de responderle ayer a Alberto Fernández por la ironía sobre las vacunas. “Está claro que no está en condiciones de manejar la pandemia en forma solitaria. En sus manos está la vida y la libertad de los argentinos”, dijo Negri. “El que tiene que conseguir las vacunas es usted Alberto Fernández. Por eso lo llaman Presidente”, lo atacó Cornejo. En suma, mientras Alberto Fernández invitó a Rodríguez Larreta a desayunar a Olivos mañana a las 10 para acordar restricciones que enojarán a la ciudadanía, el Presidente lo vapuleó a Mauricio Macri y los halcones de Juntos por el Cambio salieron a defender a Macri, algo que no hizo Larreta.

El jefe de gobierno porteño está en otra trampa

El Gobierno, en verdad, está encauzando a duras penas la campaña de vacunación, aunque no sabe si podrá cumplir la promesa de vacunar a toda la población de riesgo antes de fines de abril, es decir dentro de 30 días. Recién luego de tres meses sobrepasó los 4 millones de vacunados y esa población es de 10 millones de personas. Ayer llegaron un millón de dosis de Sinopharm y hoy llegará un cargamento de Sputnik. Se esperan 2 millones de AstraZeneca para dentro de dos semanas y algunas otras del fondo Covax. Ante la urgencia, el Gobierno negocia la vacuna cubana.

En medio de la ansiosa espera por más inyecciones, la Casa Rosada quiere obtener algunos resultados concretos de la reunión con Rodríguez Larreta:

  • Recrear la foto conjunta con Larreta para tomar decisiones compartidas en conjunto y coparticiparlo en las responsabilidades.
  • Que las decisiones futuras ante la crisis sean coordinadas entre la Nación, la provincia de Buenos Aires que gobierna Axel Kicillof y la Ciudad.
  • Restringir por distritos, según la evolución de los contagios, las actividades recreativas, las reuniones sociales y el transporte. Y fundamentalmente apretar más el cerrojo sobre la actividad nocturna.

Esas restricciones podrían ser similares a lo que fue la fase 3 de la cuarentena de 2020, donde se permitía la circulación de solo el 50% de la población. Siempre circunscripto al distrito que se desborda en el crecimiento de casos.

Pero en medio de la preocupación por cerrar actividades asoman algunas inconsistencias. El cierre de los vuelos casi completo -sólo se permitirán arribos de cuatro vuelos diarios en Ezeiza- pareciera una sobreactuación. Existen países que van superando la pandemia por la vacunación o que nunca la sufrieron tanto, como Japón, Australia o Nueva Zelanda. Muchos en la Casa Rosada se enojan por el alarmismo del ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollan, y su vice Nicolás Kreplak, pero por otro lado se instala la idea de que quienes viajan a la Costa son contagiadores aunque lo hagan con protocolo y distanciamiento social.

En el entorno de Presidente aseguran que todas las restricciones se tomarán en los distritos: ciudad de Buenos Aires y todas las provincias y municipios. Nada será ordenado por Alberto Fernández mediante un DNU como era en 2020. “Ya tienen los distritos las herramientas con los decretos que ya sacamos”, dijo a A24.com uno de los funcionarios más cercanos al jefe del Estado. Una vez más, el Presidente no quiere asumir costos electorales por la pandemia.

Todo está pensado en clave electoral. La idea de postergar un mes las elecciones se vincula con la necesidad de asegurarse resultados en la vacunación, la llegada de las dosis, y una mayor recuperación económica. Así como está hoy el escenario, es probable que el Frente de Todos sufra una pérdida de bancas en Diputados y en el Senado. Hoy, el único votante fiel del Gobierno es el del núcleo duro del kirchnerismo. Existe un desencanto en los votantes moderados que apoyaron a Alberto pese a Cristina Kirchner. Y la subordinación del Presidente a la agenda cristinista le causa un daño. Los propios funcionarios albertistas lo están alertando internamente.

“Alberto está preocupado y está atento a los contagios día a día, mirando los números”, señaló un funcionario de Balcarce 50. “Es un callejón sin salida, no llegan la cantidad de vacunas que quisiéramos, es difícil remontar la vacunación, y hay que tomar medidas de restricción en un contexto social de pobreza que se disparó al 42% y de hartazgo social. Si siguen apareciendo números altos se va a apelar a un contexto de más consenso social para tomar decisiones costosas y restrictivas”, reseño un hombre del albertismo.

Por su parte, Gollan y Kreplak blanden la inminente vuelta a la fase 3 para cada municipio donde se disparen los casos. Las actividades en evaluación de restricción para esa fase son las salidas de esparcimiento, actividades religiosas, los gimnasios, el servicio doméstico, el servicio de comidas y bebidas para consumo en locales gastronómicos, las actividades culturales (transmisión remota y grabación de shows), los deportes, las actividades recreativas con distanciamiento social y las actividades sociales con distanciamiento físico de hasta 10 personas. Los funcionarios de la Nación y de todos los distritos temen tener que comunicar la fotografía de 2020 que la sociedad no quiere revivir.

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