La Jungla del Poder

Los dilemas de "la casta": ¿cómo ayudar a un Gobierno que no se deja ayudar?

La Casa Rosada no encuentra los votos para imponer sus reformas económicas tal como las planteó. Los intentos desesperados por acercar posiciones y el escándalo que se viene en Diputados.
Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
¿Javier Milei aceptará modificaciones? (Foto: archivo).

¿Javier Milei aceptará modificaciones? (Foto: archivo).

Nadie quiere defender la ley ómnibus ni el DNU de Javier Milei. Solamente algunos recién llegados a las “fuerzas del cielo” y unos pocos que asumieron una banca en el Congreso, pero todavía no saben cómo funciona el chiche nuevo; en muchos casos, ni siquiera conocen a Milei, así que hay que sobreactuar fanatismo para congraciarse con el jefe.

Todos saben que, así como están planteados, tanto el decreto como el proyecto de ley son un delirio. Incluso, los dirigentes más serios de La Libertad Avanza se preguntan quién escribió algunos tramos del proyecto de ley y el DNU. Es cierto que Federico Sturzenegger es el autor intelectual de la mayor parte de los dos escritos. Pero hay partes que parecen sacadas de Wikipedia y nadie parece hacerse cargo.

Milei insiste en que la ley tiene que salir así como está porque los acompañan las “fuerzas del cielo”. Se ve que a los ángeles se les pasaron algunos detalles.

  • El DNU confunde la ley del código aeronáutico con una condecoración a un funcionario español que viajó a la Argentina en la década del 60. Erróneamente, se deroga esa condecoración.
  • Confunde números de decretos: donde debía hacer cambios en el Fondo de Garantía de sustentabilidad de la Anses, termina desautorizando ejercicios militares en Perú.
  • También menciona dependencias que ya fueron derogadas por la nueva ley de ministerios.
  • Deroga incisos que no existen en algunas leyes, como el inciso c del artículo 1539 del Código Civil.

También aparecen cuestiones desopilantes, como la exigencia de que los jueces usen toga y martillo o que el jurado en un juicio deba ubicarse detrás de una “baranda de madera”. Así lo exige textualmente el proyecto, para delicia de los productores de muebles de madera que podrán acceder a licitaciones para encarar las reformas de los viejos tribunales argentinos.

Javier Milei inicia su viaje para llegar a Antártida y Adorni realiza conferencia de prensa en Casa Rosada
Los dirigentes más serios de LLA se preguntan quién escribió algunos tramos del proyecto de la ley ómnibus (Foto: Télam).

Los dirigentes más serios de LLA se preguntan quién escribió algunos tramos del proyecto de la ley ómnibus (Foto: Télam).

¿Quién se hace cargo?

Los ministros -que son los responsables de llevar adelante las iniciativas políticas del Presidente- no conocen la letra chica de la ley ómnibus. Pocos están en condiciones de defenderla.

Quizás por eso se convocó el martes y miércoles de esta semana a un plenario de comisiones en Diputados en la que funcionarios del Gobierno tienen que ir a defender el proyecto y pedirles a los legisladores que lo voten.

En la convocatoria al plenario se da una situación inédita en democracia:

  • Dice que “concurrirán funcionarios del Poder Ejecutivo”. No se especifica quiénes ni con qué rango. ¿Van a ir ministros o funcionarios técnicos?
  • Aclara que esos funcionarios “podrán estar presentes o conectarse remotamente”. Habilitan la charla por Zoom.
  • Piden a los “señores diputados” que manden preguntas previamente por mail para poder prepararse.
  • Y todo antes del lunes a las 20.

El juego democrático exige que cuando se da la presentación de un proyecto de ley importante, el ministro del área se pueda someter a las preguntas de los diputados o senadores de todos los espacios políticos y que pueda contestar y defender el proyecto en cuestión. Se supone que el que armó la ley tiene que estar preparado para defenderla.

Y siempre en el marco de una sesión pública que también permita a la ciudadanía (y a los sectores interesados o afectados) escuchar la presentación.

En el marco del debate, muchas veces el propio ministro advierte detalles que le marca la oposición o se compromete a hacer cambios que luego van a permitir que más diputados acompañen.

Cuando el oficialismo tiene su propia mayoría, es menos receptivo a esos cambios. Cuando mayor es la debilidad, necesita ser más abierto. Otra vez vuelve la metáfora de un presidente hablando de espaldas al Congreso y que no está dispuesto a negociar nada.

Los dilemas de la oposición

La oposición ahora está atrapada en un dilema que abarca -con matices- a todo el arco político. Todos saben que el DNU y la ley ómnibus son invotables así como están. Pero nadie quiere aparecer poniéndole palos en la rueda a un gobierno que recién arranca.

  • El kirchnerismo/peronismo sabe que va a votar en contra de todo, pero modera la virulencia de los ataques.
  • En el PRO saben que tienen que acompañar, pero hay límites que no pueden pasar. “Estamos de acuerdo con el 90% de la ley”, dicen cuando se les pregunta. Pero el 10% restante es tan amplio que parecería que no están de acuerdo con casi nada. Las críticas abarcan la delegación de facultades, la afectación de recursos a las provincias, los cambios a la ley electoral, las privatizaciones del Banco Nación e YPF, y las retenciones a las economías regionales y el campo.
  • En la UCR están igual, pero al revés. La mayor parte del partido quiere oponerse a todo. Sin embargo, saben que muchos de sus votantes acompañaron a Milei. Hay que manejar los tiempos.
  • En el bloque de Pichetto, Coalición Cívica y cordobeses quieren garantizar la gobernabilidad. Y tienen miedo de que Milei intente algún tipo de locura institucional. De todos modos, ya plantearon límites a las reformas.
  • Los partidos provinciales no van a votar ninguna ley que afecte a sus provincias.

Por eso el tema para todos es ganar tiempo. El propio Milei lo sabe. Cuanto más tiempo pase, más dura se va a poner la cosa y menos colaboración va a encontrar por parte de “la casta”.

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La mayor parte de los dirigentes de la UCR quiere oponerse a todo lo que plantea la ley ómnibus (Foto: archivo).

La mayor parte de los dirigentes de la UCR quiere oponerse a todo lo que plantea la ley ómnibus (Foto: archivo).

Esta semana se va a conocer el índice de inflación de diciembre, el primero de Milei. La consultora Ecolatina midió un 24,7%; probablemente sea un poco más.

Hay números que preocupan

  • Alimentos y bebidas dio 27,7%
  • Salud, 38%
  • Equipamiento y mantenimiento del hogar, 35%

En todos los casos se espera un número similar o superior para enero y febrero, con sueldos que no van a acompañar ni de cerca esos aumentos. Ya el Gobierno avisó que no se va a meter en ninguna paritaria.

Esta semana, además, empiezan las audiencias públicas por los aumentos de las tarifas de gas. Las empresas están pidiendo incrementos de hasta el 400%.

La semana siguiente van a ser las audiencias públicas por el transporte. El Gobierno dice que el boleto de colectivo solamente cubre el 9% de los costos del servicio; y el de tren, el 2%. El resto lo pagan los subsidios.

La idea del Ministerio de Infraestructura es hacer aumentos todos los meses hasta reducir a casi cero esos subsidios. Si se concreta, cada tramo saldría en promedio $1000, sin contar la inflación que se acumule estos meses.

Con ese número, un trabajador que toma dos colectivos todos los días gastaría $88.000 solo en viáticos. El salario mínimo es $156.000; los números no cierran.

El 26 de enero, por último, son las audiencias públicas por la energía eléctrica. Se trata de un servicio fuertemente atado al dólar que debería acompañar la devaluación. En el sector ven difícil que los aumentos sean inferiores al 100%.

El Gobierno -convencido- no va a intervenir absolutamente en ningún precio ni va a pedir a las empresas que den una mano durante un tiempo.

El factor tiempo

Todo este combo explosivo va a llegar a marzo y habrá que ver cuánta paciencia tiene la gente. Milei no mintió en campaña y dijo que el camino iba a ser duro. Ahora dice que los resultados se van a ver recién en dos años. Parece mucho.

Por eso la encerrona de la oposición. Si aceleran las críticas ahora, ¿de quién va a ser el fracaso del Gobierno? ¿De Milei, que tomó las medidas equivocadas? ¿O de ellos mismos, que pusieron palos en la rueda para conseguir el cambio?

¿Pueden ser flexibles con un gobierno que no los escucha y ni siquiera hace la mímica de buscar un diálogo ficticio? Esta semana, Milei convocó a la Rosada a sus diputados, pero dejó afuera de la reunión al ministro del Interior, Guillermo Francos, que es el que negocia con los gobernadores. Ya en el inicio de su mandato le había acotado poder, al sacar de ese ministerio las transferencias de fondos a las provincias.

Para tapar el malestar, horas más tarde mostraron una foto de los presidentes de las dos cámaras (Martín Menem y Victoria Villarruel) con Francos y De Marchi, secretario de relaciones parlamentarias. Parecían el Frente de Todos sacándose fotitos para mostrar que estaba todo bien. Pero está todo mal.

El plan para convencer a Milei

En la Libertad Avanza hay muchas críticas internas. No se va a decir en voz alta, pero no hay muchos que hasta ahora hayan querido defender el proyecto de la ley ómnibus. Y mucho menos, la estrategia para lograr que se vote.

“Comprendamos primero el océano en el que estamos trabajando. Somos nuevos en el Congreso, queremos imponer una metodología de trabajo, pero tenemos 257 tiburones que nos quieren hacerte bosta”, describe un funcionario que intenta hacerles entender a los nuevos habitantes de la Rosada de que no tienen los números y que en algo van a tener que ceder.

Una muestra de esto se dio en el Senado esta semana. El oficialismo creía que tenía los votos para dar dictamen al proyecto de Boleta Única (que viene con media sanción de Diputados), pero al final varios senadores salieron con reparos y la reunión se pasó para la semana que viene.

“La ley ómnibus pone las pautas generales y las nuevas reglas básicas de la economía que queremos. Pero hay que entender en el contexto en el que estamos operando”, dice el funcionario.

El presidente Javier Milei encabezó la primera reunión cn el bloque de diputados de LLA en el Salón Sur de la Casa Rosada. Foto Presidencia..JPG
Los diputados de La Libertad Avanza, durante la reunión que mantuvieron con Javier Milei (Foto: Presidencia).

Los diputados de La Libertad Avanza, durante la reunión que mantuvieron con Javier Milei (Foto: Presidencia).

En la Rosada hay varios intentando encontrar una diagonal para este encierro que hay entre oficialismo y la oposición. Quieren que sea la oposición (especialmente los potenciales aliados) los que señalen explícitamente en qué puntos no están de acuerdo. Necesitan herramientas para poder convencer al presidente de que los cambios son necesarios.

En estos días va a haber una reunión de gobernadores de Juntos por el Cambio. Probablemente se sumen también Martín Llaryora (Córdoba) y Claudio Vidal (Santa Cruz, que estuvo el fin de semana con Milei).

Ahí se van a unificar posturas y cada uno de los mandatarios va a poder plantear objeciones generales y particulares que afectan a sus provincias. Ya lo hicieron las provincias con intereses en el sector pesquero y el Gobierno dijo que va a aceptar los cambios.

Los gobernadores también reciben presiones de los sectores productivos de sus provincias. Por ejemplo, la Cámara de Bodegas de Argentina planteó que el aumento de las retenciones a la exportación de vino va a volver al negocio “inviable” y pone en riesgo los 450 mil empleos directos e indirectos que genera el sector.

“Solicitamos a las autoridades nacionales a rever la medida, a los gobernadores con desarrollo vitivinícola a ilustrar la situación frente a quien corresponda y a los legisladores nacionales a no apoyar las retenciones a las exportaciones de vinos, si se da la instancia correspondiente”, planteó la Cámara en un reciente comunicado. ¿Qué va a hacer Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza?

Los funcionarios dialoguistas de la Rosada insisten en la diagonal: “Queremos que ellos nos digan cuáles son los puntos en que no coinciden. Que laburen y salgan del cliché de que hay que debatir punto por punto. Hay que salir de la parálisis en que estamos metidos. Una cosa es ser oposición y otra, un freno permanente”, insiste el funcionario. Es un mensaje a la oposición, pero también a los talibanes de La Libertad Avanza.

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