Un robo de pelicula

Como "el robo del siglo argentino", pero a la italiana: así desvalijaron un banco y huyeron sin dejar rastros

Un grupo de delincuentes planificó con mucha anticipación un audaz asalto a una sucursal bancaria en Nápoles de una entidad de casa matriz francesa. Se asemeja mucho a lo ocurrido en 2006 en Acassuso, aunque los italianos le dieron su toque distintivo.

Roberto Adrián Maidana
por Roberto Adrián Maidana |
El robo del siglo a la italiana. Un boquete clave

"El robo del siglo a la italiana". Un boquete clave, en el piso del banco de Nápoles (Foto: gentileza Il Mattino).

"Matrimonio alla italiana" es la inmortal película de Vittorio De Sica con Sophia Loren y Marcello Mastroianni Parafraseando aquella obra, y con la ciudad de Nápoles como escenario, un grupo de delincuentes llevó a cabo "el robo del siglo a la italiana", un hecho que parece sacado de la cinematografía, pero que es la más pura realidad.

Sí, un grupo de delincuentes ingresó a un banco en Nápoles y desvalijó las cajas de seguridad. Hasta ahí, nada nuevo. No es la primera vez que pasa en el mundo y es fácil sospechar que no será la última. Lo que sí es noticia es el método. Entraron al banco, tomaron rehenes y los usaron para escapar. Aunque en realidad, los rehenes fueron una pantalla. Los mantuvieron para demorar a la policía mientras violentaban las cajas y luego se escaparon... por las alcantarillas. ¿Le parece un caso conocido? Fue lo que ocurrió el 13 de enero de 2006 en la localidad de Acassuso en la sucursal del Banco Río.

En este caso, los delincuentes italianos copiaron la metodología, pero le dieron su sello propio.

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"El problema no es entrar, sino cómo salir"

Era lo que analizaron durante meses Fernando Araujo y Luis Mario Vitette Sellanes para el audaz atraco en el banco de Acassuso. Por eso construyeron un túnel que les permitiera un desagüe pluvial hasta el banco. En realidad, lo usaron al revés, No para entrar, sino para escapar.

Los italianos fueron más tradicionales. Se tomaron todo el tiempo necesario para hacer el túnel y cuando estuvo listo, dieron el último paso. Hicieron un boquete en el piso del banco e ingresaron sin que nadie los viera.

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Las cajas violentadas y una víctima que muestra su

Las cajas violentadas y una víctima que muestra su "llave de seguridad". No le sirvió de nada. (Foto: Gentileza Il Matino)

Este audaz asalto a una sucursal bancaria en Nápoles volvió a poner en escena un tipo de golpe que parecía sacado del cine, aunque los argentinos sabemos que fue al revés: de la realidad, llegó al cine.

El robo del siglo a la italiana ocurrió en el barrio del Vomero, una de las zonas residenciales más importantes de la ciudad de Nápoles, y combinó planificación, precisión y una fuga diseñada al detalle que todavía desconcierta a los investigadores.

Por lo que se sabe, esta vez, la banda no ingresó por la puerta principal ni mediante un asalto tradicional. El acceso fue subterráneo: los delincuentes llegaron a la bóveda a través de un túnel que habían excavado previamente y que conectaba con la red de alcantarillado. Ese punto de entrada les permitió irrumpir dentro de la sucursal sin activar sospechas desde el exterior, en una maniobra que demandó semanas -meses probablemente- de preparación.

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El golpe en el banco y el "enmascaramiento"

Una vez dentro, los ladrones redujeron rápidamente a empleados y clientes. En total, unas 20 a 25 personas quedaron retenidas durante el golpe. Rehenes, como en Acassuso. Sin embargo, uno de los aspectos que más llamó la atención en los testimonios fue la actitud de los asaltantes. Lejos de la violencia explícita, varios rehenes coincidieron en que se mostraron tranquilos, organizados e incluso “gentiles” en el trato, lo que contribuyó a mantener la situación bajo control mientras ejecutaban el robo (Igual que la banda de Araujo y Vittete).

El objetivo principal no era el dinero en caja, sino las cajas de seguridad. Durante cerca de una hora (aunque algunos relatos extienden ese lapso), los delincuentes se concentraron en forzar decenas de cofres donde los clientes guardaban dinero, joyas y objetos de valor. Allí aparece uno de los costados más sensibles del caso: además del dinero, muchas de esas cajas contenían recuerdos personales, documentos familiares y bienes de valor afectivo imposible de cuantificar.

Mientras tanto, en el exterior, las fuerzas de seguridad comenzaban a desplegar un operativo tras recibir la alerta. La zona fue rodeada y se iniciaron los preparativos para un eventual ingreso táctico. Los delincuentes, en tanto, seguían "trabajando" mientras alimentaban la "buena imagen" que dejaban a los rehenes. Por eso, cuando la policía estuvo en condiciones de intervenir, el golpe ya estaba en su fase final.

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Uno de los equipos usados para el robo y los clientes

Uno de los equipos usados para el robo y los clientes "víctimas", reclaman en la puerta del banco napolitano. (Foto: Gentileza Il Matino)

Ahora sí, como acá: el túnel para desaparecer sin dejar rastros

La fuga fue, como el ingreso, completamente subterránea. Los ladrones abandonaron la sucursal por el mismo túnel por el que habían entrado. Bajaron hacia la red de desagües. Ese sistema, complejo y extenso les permitió ganar tiempo y desaparecer sin dejar rastros inmediatos. Se presume que desde allí lograron aparecer en otro punto de la ciudad, donde podrían haber tenido vehículos preparados para completar la huida.

El botín, por ahora, es una incógnita. A diferencia de los robos tradicionales, donde el monto se puede estimar rápidamente, en este caso depende de las denuncias individuales de los clientes afectados. Cada caja de seguridad tenía contenidos distintos, por lo que la cifra final podría variar considerablemente. Las primeras estimaciones hablan de un monto importante, aunque todavía lejos de ser confirmado oficialmente. Pero piensan en millones de euros. Seguramente.

Otro de los interrogantes clave es el tiempo que llevó la construcción del túnel. Los investigadores creen que se trató de un trabajo prolongado, realizado con conocimiento técnico y posiblemente con apoyo logístico externo. La utilización de la red de alcantarillado no solo facilitó el acceso, sino también la ventilación y la remoción de escombros, elementos fundamentales para una operación de este tipo sin ser detectados (y siguen las coincidencias con lo que sucedió aquí en 2006).

Los elogios para los delincuentes... hasta de las autoridades

Las víctimas del robo están enardecidas. Les muestran a los periodistas la cantidad de papeles que hay que llenar para pasar a la zona de las cajas. Las llaves propias que se combinan con las de los empleados del banco. Las alarmas. Los circuitos de TV. Todo definido como de "gran seguridad".

"Pero se escaparon por el desagüe", protesta a viva voz una de las mujeres cuya caja de seguridad fue violentada.

La operación estuvo tan bien ejecutada que parece haber maravillado al alcalde napolitano, Gaetano Manfredi. El funcionario definió el golpe como una acción de “grandes profesionales”, destacando el nivel de organización y la capacidad operativa de la banda. Peor, los clientes del banco ya piden que renuncie.

La secuencia del túnel, los rehenes sin violencia extrema y la fuga perfecta remite a algunos de los robos más famosos de las últimas décadas, donde el argentino fue pionero y parece haber inspirado a otro, en Alemania, en la Navidad del 2025.

Ahora, la investigación se centra en reconstruir cada etapa del plan: desde la excavación hasta la logística de escape. Se analizan cámaras de seguridad, movimientos en la zona y posibles vínculos con otras bandas especializadas en este tipo de delitos. También se intenta determinar si hubo complicidad interna o si los delincuentes actuaron exclusivamente desde el exterior.

Por el momento no hay detenidos y los responsables siguen prófugos. "En barrio de ricachones/sin armas ni rencores/es solo plata y no amores", dejaron un cartel en la sucursal del Banco Río los ladrones, para luego abandonar prolijamente las armas sobre una manta. Eran todas falsas.

En Nápoles, un dicho popular dice: "Chi ha avuto, ha avuto, ha avuto… chi ha dato, ha dato, ha dato… scurdammoce ‘o passato”. Significa: “Quien tuvo, tuvo… quien dio, dio… olvidemos el pasado".