Asimismo, estos estudios indicaron que tanto en Asia como en el Pacífico se usan mayores cantidades de carbón para las operaciones con las criptomonedas, en comparación a otras partes del mundo. De hecho, China es el país en el que más se minan bitcoins y, en provincias como Sinkiang en el norte, este combustible fósil es la fuente que brinda la energía eléctrica para dichas operaciones, según lo reseñado por CNN en español.
Es por esta razón que expertos consideran que la producción de este tipo de criptomonedas y el mantenimiento de la red, provoca un nivel de emisiones de carbono que podría empeorar el calentamiento global.
Igualmente, de acuerdo a un estudio publicado en la revista científica Joule, en 2019, se calcula que el Bitcoin genera aproximadamente 22 megatones de dióxido de carbono por año. Es decir, produce el mismo CO2 que ciudades como Las Vegas, Kansas City, Caracas o Lima. No obstante, sin importar las consecuencias medioambientales, esta moneda continúa creciendo y su precio sigue disparándose.