Por Emiliano Maloberti (*)
Por Emiliano Maloberti (*)
Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el número de fintechs se relaciona con el tamaño de las economías y su desarrollo regulatorio, entre otros factores. El 80% de estas empresas se concentra en Brasil (31%), México (21%), Colombia (11%), Argentina (11%) y Chile (7%).
Asimismo, las siguientes cifras muestran la diversidad de segmentos en el sector de fintech: pagos digitales y remesas (23%), préstamos (18%), tecnologías empresariales para instituciones financieras (14%), gestión de finanzas empresariales (10%) y personales (7%) lideran en la región.
Evidentemente, las plataformas atienden problemáticas urgentes en la región como inclusión financiera y la atención a grupos como las mujeres.
Sin duda, la vocación de las empresas que desarrollan tecnología para el mercado financiero es regional, ya que persiguen como objetivo revolucionar la forma de relacionarse con los pagos digitales y acortar la brecha digital financiera, sin importar el país en el que se encuentren.
Hasta noviembre de 2021, según datos de Statista, el número de startups de fintech en el continente americano se estimó en más de 10.000, lo que representa un incremento de cerca de un 87%, en comparación con 2017. Aproximadamente, 2.300 de estas empresas emergentes se encontraban en América Latina, en su mayoría pertenecientes al segmento de pagos y remesas o préstamos.
De hecho, Latinoamérica es una región con alta penetración de Internet y uso de dispositivos móviles. Sin embargo, encontramos menos personas bancarizadas que en otros lugares del mundo, pero en línea.
Esos factores relacionados con el consumo, más el trabajo que se está realizando a nivel gubernamental y de empresas rumbo a la regularización del sector, convierte a los diferentes mercados y economías en un escenario fértil para el desarrollo e inversión de las compañías de tecnología financiera.
El mundo se digitaliza a gran velocidad, buscando la competitividad a nivel comercial, como así también las soluciones para afrontar las necesidades que el ecosistema plantea, lo que implica una gran oportunidad para las fintechs de todo el mundo.
En definitiva, por todo esto, en la digitalización de las transacciones operacionales es donde se debe aspirar a la democratización e inclusión financiera, permitiendo soluciones significativas a través de la tecnología.
(*) El autor es Business Development Manager en Lyra Argentina.