Más allá de lo llamativo del pedido, lo cierto es que Auckland City es un club con características muy particulares. Se trata de un equipo semiprofesional, donde la mayoría de sus futbolistas no vive del fútbol y combinan la actividad deportiva con otros trabajos. Es el caso del defensor Christian Gray, quien se convirtió en la gran figura del equipo tras anotar el único gol de Auckland en el torneo.
Gray es profesor de educación física en la Escuela Intermedia Mount Roskill y la Escuela Primaria de Auckland, y tras el empate ante Boca no pudo ocultar su felicidad. "Es surrealista. Lo más grande es hacer feliz al club. Es un camino largo y duro", expresó emocionado.
El defensor destacó que haberle marcado un gol a Boca, uno de los gigantes del continente, fue el momento más importante de su carrera. "Significa mucho para el club. Somos un club muy chico. Estoy muy feliz porque nos merecíamos esto", aseguró.
El papel de Auckland City en este Mundial de Clubes fue peculiar desde todo punto de vista. Después de ser aplastado por Bayern Múnich, logró cerrar su participación con un empate histórico frente a Boca, uno de los máximos candidatos del certamen. Esa actuación lo llevó a ganarse el respeto del público, pero internamente la relación con su entrenador parece no tener vuelta atrás.
Por el momento, el futuro de Paul Posa es incierto, aunque la presión del plantel para que deje su cargo es fuerte. Más allá de su perfil amateur y sus otras ocupaciones fuera del fútbol, el episodio con Otamendi dejó expuesta una desconexión que los propios jugadores consideran insostenible en el máximo nivel de competencia.
El club deberá resolver en los próximos días si ratifica al entrenador o si finalmente da un golpe de timón