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Del gol al caos: un partido de los Juegos Evita terminó en una batalla campal que escandalizó a todos

El partido entre Rosario de la Frontera y Joaquín V. González, por los Juegos Evita, terminó con una batalla campal y el hecho escandalizó a todo el deporte argentino.

Del gol al caos: un partido de los Juegos Evita terminó en una batalla campal que escandalizó a todos

Lo que debía ser una fiesta del deporte juvenil terminó en un bochorno que se viralizó en todo el país. Un partido de futsal entre las delegaciones de Rosario de la Frontera y Joaquín V. González, correspondiente a la instancia subzonal de los Juegos Evita en la provincia de Salta, finalizó con una batalla campal que obligó a evacuar el complejo deportivo municipal.

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El encuentro, disputado con normalidad durante el tiempo reglamentario, terminó 1-1. Sin embargo, el gol del empate del equipo visitante, Joaquín V. González, desató una fuerte reacción de los locales. Lo que comenzó como un cruce verbal entre adolescentes de 12 y 13 años escaló rápidamente a una pelea física con empujones, golpes de puño y patadas en medio del campo de juego.

Lo más preocupante del episodio fue el accionar de algunos profesores, entrenadores y padres, quienes lejos de calmar los ánimos, se sumaron al conflicto, agravando la situación. Las imágenes, que fueron difundidas por televisión y redes sociales, muestran claramente cómo varios adultos participan activamente en la gresca, mientras que nadie parece intervenir para detener la violencia.

En el video, incluso, se observa cómo un hombre adulto incluso adopta una postura de combate, como si estuviera en una pelea profesional. La magnitud del conflicto fue tal que los organizadores decidieron expulsar a todos los espectadores del lugar para el encuentro que debía disputarse después, incluido el que debían jugar las chicas, que, finalmente, fue a puertas cerradas.

La indignación no tardó en multiplicarse. Las imágenes recorrieron canales de televisión y redes sociales, donde se cuestionó con dureza la falta de control, el mal ejemplo de los adultos y el nivel de violencia que quedó expuesto.

Este lamentable episodio no solo mancha el espíritu de los Juegos Evita, que fueron creados para fomentar el compañerismo, el respeto y la inclusión, sino que también pone en el centro del debate el rol que cumplen los mayores en el entorno de los chicos que practican deporte.

Hasta el momento, las autoridades no informaron sanciones concretas, aunque se espera que en las próximas horas se tomen medidas para evitar que situaciones como estas se repitan. La violencia en el deporte juvenil no es nueva, pero cuando los adultos son parte activa de los episodios más graves, la preocupación se vuelve urgente.

Lo que debió ser una jornada de aprendizaje y competencia sana terminó en escándalo. Y, una vez más, los que menos responsabilidad tienen —los chicos— son los más expuestos a una cultura deportiva que sigue sin madurar.

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