Tras el susto provocado por los espacios abiertos, especialmente por el sector de Nahuel Molina, la Selección Argentina logró equilibrar el partido. La primera llegada de peligro, fabricada por Enzo Fernández, llegó a los 27 minutos con un cabezazo.
Como suele suceder en las tandas de penales, el Dibu se mostró absolutamente confiado en su intuición y capacidad para detener los disparos de los futbolistas ecuatorianos. Ni siquiera el primer tiro fallido de Lionel Messi, emblema de la Scaloneta, impidió que el ex arquero de Independiente se agigantara frente a Ángel Mena, tapando su disparo a la izquierda.
Luego de la ejecución perfecta de Julián Álvarez, Martínez ratificó la ventaja argentina lanzándose hacia su derecha y desviando el penal de Alan Minda. Fiel a su estilo, celebró con sus típicos bailes, lo que enloqueció a la hinchada albiceleste en el NRG Stadium.