Un episodio que reaviva viejas polémicas
El escándalo no aparece en un vacío. Tucumán Central ya había quedado en el centro de la escena el año pasado, cuando distintos sectores del ambiente futbolero lo señalaron por presuntos favores arbitrales en instancias decisivas del certamen. Si bien esas denuncias no prosperaron ni derivaron en sanciones oficiales, dejaron un clima de desconfianza que vuelve a emerger con este nuevo episodio.
Para muchos, la imagen del festejo refuerza una percepción negativa que el club arrastra desde entonces, y que ahora vuelve a ganar fuerza justo en la antesala de una instancia decisiva.
¿Qué impacto puede tener este hecho de cara a la final?
Mientras el equipo se prepara para disputar la final regional, el debate extradeportivo amenaza con opacar un logro deportivo que debería haber sido motivo de orgullo. El foco dejó de estar puesto en lo conseguido dentro de la cancha y pasó a centrarse en la conducta de los protagonistas fuera de ella.
Hasta el momento, no hubo comunicados oficiales ni aclaraciones públicas que ayuden a descomprimir la situación. Sin embargo, la presión social crece y el repudio continúa multiplicándose, con pedidos concretos para que se sienten precedentes claros sobre los límites en el fútbol amateur.
La clasificación de Tucumán Central sigue siendo válida desde lo reglamentario, pero el impacto de estas imágenes dejó una marca difícil de ignorar. En lugar de celebrar un paso histórico, el club quedó envuelto en una polémica que pone en discusión la responsabilidad de los futbolistas y las instituciones en la construcción de un mensaje acorde al deporte que representan.