En el sistema de monitoreo, estas situaciones fueron catalogadas como "alertas amarillas", las cuales se activan ante indicios de irregularidades, que incluyen movimientos inexplicables, rumores en redes sociales o el tráfico de información. Este nivel representa la segunda categoría más "leve" en un sistema de cuatro niveles: verde (normalidad), amarilla (levemente elevada), naranja (elevada) y rojo (alerta máxima).
A la hora de llevar tranquilidad, el especialista Christian Kalb, excolaborador del Group of Copenhagen, aclaró que no necesariamente una alerta implica que exista una manipulación. "Las alertas del Group of Copenhagen pueden explicarse por comportamientos atípicos, como cambios en las cuotas o en la liquidez de las coberturas. Hay muchas explicaciones que no implican manipulación", planteó a The Athletic.
¿Qué respondió la FIFA y cuáles son los otros partidos investigados en el Mundial?
El ente regulador del fútbol descartó anomalías en los choques del torneo, mientras que el informe reveló otros casos sospechosos.
Frente a los requerimientos presentados, la máxima entidad del fútbol mundial fijó una postura tajante sobre la transparencia del evento. Desde FIFA aseguran que no notificó ninguna apuesta sospechosa. "No se detectó ninguna actividad de apuestas sospechosa ni indicios de manipulación de partidos relacionados con ningún encuentro", se explicó desde el ente regulador pese a que el Group of Copenhagen dio a conocer siete alertas.
Más allá de los compromisos del equipo europeo, el documento del organismo incluyó otras situaciones anómalas en el resto del cuadro: sumado a las dos que involucran a España, también se generaron alertas por la expulsión del sudafricano Themba Zwane en el juego contra México y la situación de Folarin Balogun, en particular una apuesta sobre sus chances de jugar con Bélgica el mismo día que vio la tarjeta roja con Bosnia Herzegovina y antes de que se anulen los efectos de dicha sanción.