Luego, volvió a subirlo, pero con una edición puntual: la parte en la que se mencionaban las Islas Malvinas había sido recortada. Muchos seguidores ya habían guardado el clip original, por lo que el cambio quedó en evidencia y generó una ola de cuestionamientos.
Según se informó, el video había sido grabado semanas atrás en Japón, pero fue publicado recién el jueves 24 de abril por la tarde.
El trasfondo del episodio también alimentó las especulaciones. Aunque Alpine pertenece al grupo Renault, su base operativa principal se encuentra en Enstone, Inglaterra, lo que para muchos explica la decisión de eliminar la mención, dado lo sensible que resulta el tema en el contexto británico.
No es la primera vez que el mundo de la Formula 1 queda envuelto en una controversia de este tipo. Meses atrás, la propia categoría había sido cuestionada por publicar un mapa oficial de Sudamérica en el que las Islas Malvinas no aparecían, lo que también generó reclamos por parte de fanáticos argentinos.
Un contexto que suma tensión
El episodio del video de Colapinto ocurrió prácticamente en paralelo con la filtración de un correo interno del Pentágono, que reavivó el debate sobre la soberanía de las Islas Malvinas. En ese mensaje, el asesor Elbridge Colby, vinculado a la administración de Donald Trump, sugería revisar el histórico respaldo de Estados Unidos al Reino Unido, en el contexto de tensiones geopolíticas por la falta de apoyo británico en el conflicto con Irán.
Esto quedó enmarcado en el malestar de la administración de Trump con el primer ministro británico Keir Starmer, a quien el mandatario estadounidense criticó con dureza por su postura, llegando a calificarlo de “cobarde” y a cuestionar el rol militar británico.
Desde Downing Street respondieron para despejar cualquier duda. Un portavoz del gobierno británico afirmó que la posición es clara: la soberanía de las Islas Malvinas reside en el Reino Unido y el derecho a la autodeterminación de los isleños es primordial, una postura que aseguran haber transmitido de forma consistente a todas las administraciones estadounidenses.
En la misma línea, la ministra del Interior británica Yvette Cooper sostuvo que las islas “son británicas”, reafirmando la postura oficial de Londres sobre el archipiélago.