Cada vez que surge un conflicto bélico a nivel mundial, desde lo económico se desata un reacomodamiento de los principales activos financieros y entre ellos, los commodities alimenticios son los más sensibles a la volatilidad.
Cada vez que surge un conflicto bélico a nivel mundial, desde lo económico se desata un reacomodamiento de los principales activos financieros y entre ellos, los commodities alimenticios son los más sensibles a la volatilidad.
En los últimos días, el Gobierno conformó el fideicomiso al trigo y al maíz para resguardar el impacto de la Guerra entre Rusia y Ucrania. Sin embargo, el mercado de Chicago donde se cotizan ambos llegaron a su récord histórico y, rápidamente, llegaron sus consecuencias en el principal sector de industrial argentino. Mientras, los panaderos advierten la suba en el precio de la harina y faltante en la entrega de las moliendas.
La cronista de A24, Fabián Rubino, recorrió panaderías porteñas para el programa Vivo el Sábado saber cómo se desarrolla el impacto local del trigo y si ya se está trasladando al precio del pan.
En una panadería tradicional de Parque Chacabuco, el encargado Alberto destacó que “hace una semana que la harina aumento entre un 70 y 80%”. Siguió, “por el momento, acá el kilo de pan lo tenemos a $300. Mientras, la docena de facturas está a $600".
"Estamos manteniendo los precios, pero se dificulta mucho. Más que nada porque la harina es el producto primordial para la elaboración de estos productos. Por ahora estamos intentando conservarlos porque en realidad esto nos afecta a todos".
Por otra parte, el responsable del local reconoció que el argentino está acostumbrado a estos vaivenes de precios, a raíz de la alta inflación en los últimos años, por ello fue cambiando sus hábitos de consumo: dejó de comprar por kilo para pedir por un monto de dinero. En el caso de las facturas, optan por unidades y ya no por docena.
A raíz de esto se vendrá un tiempo de acomodamiento del precio del kilo de pan que se consume a diario en la Argentina.