Emocionante

Un cepo invisible: el infierno de ser contribuyente en Argentina

Guillermo LoCane
por Guillermo LoCane |
Un cepo invisible: el infierno de ser contribuyente en Argentina

Además de ser caros y de ser muchos, los impuestos son complicados. La “culpa” de las dos primeras características las tienen compartidas el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo (Nacional, provincial y municipal). La “culpa” de las complicaciones la tiene la burocracia de control y recaudación: lease AFIP y sus colegas subnacionales. Estas complicaciones burocráticas son tan limitantes para la actividad económica que nos atrevemos a plantear que tienen, en parte, la “culpa” del agravamiento de la situación que vivimos.

Te hacen la vida imposible, así no se puede trabajar!", dice un empresario Pyme.

"¡Liquidar bien el nuevo Impuesto a la Renta Financiera no es para cualquiera!", dice un contador.

"¿Pagar anticipos del impuesto a las ganancias, por ganancias que no sé si voy a tener?", dice un emprendedor que pasó a ser autónomo, porque tuvo la “mala suerte” de ser ligeramente exitoso, facturó un poco más del límite del Monotributo y entonces “el sistema” lo pasó de prepo al Régimen General (paga IVA, Ganancias y autónomos).

"Me enteré que debo $700.000 a la AFIP porque me pasé del límite del monto en una factura. Si pago, pierdo mi casa", dice una monotributista.

Gobiernos que incumplen sus compromisos financieros y viven pidiendo waivers y perdones aprietan el torniquete fiscal a más no poder y niegan una mísera moratoria (condonación de multas) a sus ciudadanos de a pie.

Por otra parte, el abusivo Sistema Burocrático de Control y Recaudación de Impuestos impone, de hecho, un costoso cepo que le quita fluidez al funcionamiento económico, en todos los niveles (chico, mediano o grande) y cualquiera sea la actividad (comercial, productiva, de servicios, exportadora, importadora).

Formularios y registros de todo tipo se inventan todos los días para complicarle la vida a estos agentes económicos. La supuesta modernización y “simplificación”, por los impuestos no pasó. Salvo que le llamemos modernización el obligar a los kioscos a dar factura electrónica o compra una costosa ticketeadora.

Consecuencias: Deudas determinadas de oficio. Intimaciones Electrónicas. Multado. Expulsado. Exluido. Dado de Baja. CUIT Suspendida. Embargado. Clausurado. Recurso denegado. Incluido en registros que limitan su accionar económico (la temible base APOC). Catalogado de incumplidor serial (SIPER) indigno de un plan de facilidades medianamente pagable. Muerto tributario por no presentar declaraciones juradas.

Antes que un Servicio de Control y Cobro de Impuestos, las Agencias Tributarias se han convertido en una especie de Gestapo. Que todo lo ve. Que todo lo sabe. Y si no lo sabe, lo calcula y lo estima de oficio y lo reclama sin pudor. Pero eso no es todo: Según declaró el ingeniero Cuccioli, director de AFIP, dentro de poco no va a hacer falta los contadores, porque todo lo va a pre-liquidar el organismo. ¡Viven en un taperware! Mientras tanto, fuera de sus cómodas oficinas, la burocracia sigue matando contribuyentes.

¿Cuándo fue grande la Argentina? ¿Con este nivel de impuestos, o con menos impuestos? Es una pregunta para el actual presidente y sus contendientes ¿Cómo serían más fluidos los negocios de todo tipo? ¿Con este nivel de burocracia hipercontroladora, o con una más fluida y facilitadora relación con el contribuyente? Es una pregunta para el actual Administrador de AFIP y sus posibles reemplazantes.

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