Pandemia

Crisis laboral, suba de precios y persianas bajas: ¿Cuál fue el impacto económico de la pandemia?

A un año de la pandemia, la actividad económica, la pobreza, la inflación y el empleo marcaron cifras récord.
por Ignacio Ferreiro y Julia D'Arrisso | 18 de mar de 2021 - 20:26
La pandemia impactó de lleno en las fibras más sensibles de la economía

La pandemia impactó de lleno en las fibras más sensibles de la economía

“Esta es la peor crisis que vi”, se lamenta Héctor López Moreno cuando reflexiona sobre lo que sucedió durante todo el año que pasó en su local de ropa de hombres, ubicado en la calle Florida. “Es muy triste”, repite mientras piensa en una avenida completamente vacía.

Su comercio lo fundó su padre hace 73 años en la emblemática avenida donde hasta hace un año atrás circulaban unas 700.000 personas por día y hoy se estiman 25.000. “La gente no compra y sobre Florida hay 91 locales que no van a abrir más y dentro de las galerías hay otros 450 locales cerrados”, enumera López Moreno, quien además preside la asociación Amigos de la Calle Florida.

Lo que cuenta López Moreno podría relatarlo cualquier otra persona que durante doce meses observó cómo se paralizó la actividad. Un año después de que se impuso el confinamiento, los números dejan entrever el impacto real de la pandemia en las fibras más sensibles de la economía.

El impacto más fuerte sucedió durante los primeros meses de confinamiento estricto, donde se frenó la actividad económica, que acumuló una caída del 10% en todo el año, un índice que solo se observó después de la crisis del 2001. Para finales del 2020, reportó el Indec, dos fueron actividades que registraron cierto crecimiento en sus cifras: la intermediación financiera y las de electricidad, gas y agua. En contrapartida, el resto de los sectores económicos se retrajeron, especialmente todos aquellos vinculados a la recreación, como hoteles, restaurantes y turismo.

La imagen de la suspensión de actividades se vio en las puertas cerradas de los comercios y también se reflejó en los números. Desde marzo de 2020 cerca de 16.000 empresas dejaron de registrar facturación ante la AFIP. Sobre un universo de 550.000 firmas, esta cifra representó una pérdida del 3% y si bien el porcentaje parece bajo, es la caída más importante de los últimos 4 años.

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El cierre de empresas trae aparejado inevitablemente la pérdida de fuentes de trabajo. De hecho, desde febrero hasta diciembre, hubo 187.000 puestos menos en el sector privado registrado, pero el empleo no solo se perdió, sino que en muchos casos exigió una reconversión. Como el mercado del trabajo es muy heterogéneo y cada sector tiene sus particularidades, aparecieron nuevos paradigmas laborales. “La pandemia amplió las brechas que existían porque los trabajos que pudieron seguir remoto son de mayor calificación, son personas que tienen más ahorros para sustentarse, pero para un trabajador informal, que no puede teletrabajar, la situación es la inversa”, explicó a A24.com Luciana Petrone, analista del Programa de Protección Social de CIPPEC.

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Pero esto no es todo. Durante los últimos meses de la pandemia, además, el nivel de precios avanzó, especialmente el de los alimentos, y la inflación se transformó en una de las cuestiones que más preocupa, aún hoy, a los consumidores. “La inflación se desaceleró en los primeros meses del confinamiento, hasta julio, principalmente porque el desplome de la actividad hizo que los precios no se alteraran. Además, la incertidumbre hizo que la emisión no cayera sobre los precios, sumado a la regulación de los costos de tarifas, combustible y prepagas, entre otras cosas, pero desde agosto los precios empezaron a despegar y ahora hay una inercia inflacionaria muy alta”, describió Julia Segoviano, economista de la consultora LCG.

La ecuación es aún más complicada si se tiene en cuenta que los salarios acumularon en 2020 su tercer año consecutivo de pérdida de poder adquisitivo y quedaron rezagados frente a la suba de precios. En concreto, entre febrero y diciembre de 2020, los salarios aumentaron un 21%, muy por debajo del 30,5% del promedio de inflación y todavía más si se tiene en cuenta el aumento de precios de los alimentos, que fue del 32,2% y dificulta especialmente a los estratos más bajos de la población. “Los alimentos crecen por encima del promedio de la economía y la inflación de alimentos siempre les pega más a los sectores más bajos”, indicó Segoviano.

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La consecuencia más dura de este escenario, sin dudas, se percibe al ver los índices de pobreza. Durante el primer semestre de 2020, el 41% de los argentinos estuvieron en situación de pobreza. En números reales, entre el segundo semestre de 2019 y el primer semestre de 2020, crisis de la pandemia de por medio, 1,744 millones de personas cayeron en la pobreza y otras 760.000 en la indigencia. En total, son casi 3 millones las personas que no tienen ingresos suficientes para asegurarse los alimentos y 11,6 millones los pobres del país.

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En términos de ingresos, según el Indec, una familia tipo de dos adultos y dos niños necesita $57.997 para no ser pobre. Sin embargo, si los dos adultos cobran el salario mínimo ($21.600) les faltan $14.800 para llegar a ese valor. Respecto de la indigencia, un ingreso mínimo no alcanza para que una familia tipo asegure su alimentación, que cuesta $24575.

Los índices podrían seguir, pero detrás de los números, la pandemia cambió la manera en que las personas organizaban su forma de vivir. Al menos así lo entiende López Moreno, quien resumió: “Trabajábamos con un 70% de turismo y el 30% oficinistas, y ahora no tenemos ni turismo ni oficinas. Y las ventas son del 30% de antes de la pandemia, más la inflación”.

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