Por ello no sorprenden las nuevas restricciones adoptadas por el BCRA la semana pasada limitando el acceso al mercado de cambios a las automotrices y a los importadores de servicios del exterior.
Volviendo a los interrogantes iniciales, es prácticamente imposible que el gobierno logre acordar con el FMI antes de marzo. Por ende es altamente probable que la Argentina entre en atraso o default con el FMI en dos meses.
Para que se avance en un entendimiento la primera señal que debería sobrevenir es la llegada de una misión técnica del FMI al país. Prácticamente el diálogo entre Guzmán y el staff del FMI está cortado.
Más difícil resulta estimar el otro interrogante, acerca de un salto en el tipo de cambio oficial durante este verano. En lo que va de enero, la entidad que preside Miguel Pesce viene sobrellevando mejor a lo previsto las intervenciones en el mercado oficial de cambios.
La liquidación del campo, por el trigo, es una gran ayuda. Pero dentro del propio BCRA saben que se trata de una batalla diaria. Lo que está claro es que se presenta extremadamente difícil.