Esa brutalidad policial desató una respuesta masiva: sindicatos y trabajadores convocaron una manifestación en la plaza de Haymarket para el 4 de mayo. A pesar de que el alcalde declaró la protesta como pacífica, la presencia policial terminó en un caos cuando un artefacto explosivo lanzado por un individuo no identificado mató a un policía.
A su vez, el incidente desencadenó una ola de represión. Ocho anarquistas fueron juzgados, siete condenados a muerte en un controvertido juicio dirigido por el juez Joseph E. Gary. Aunque dos condenas fueron conmutadas, cinco hombres, conocidos como los "mártires de Chicago", fueron ejecutados, entre ellos Louis Lingg, quien se suicidó antes de su ejecución.
Finalmente, el 11 de noviembre de 1887, los otros cuatro anarquistas fueron ahorcados, y sus funerales se convirtieron en una manifestación de resistencia.
La internacionalización del Día del Trabajo
Más adelante, en 1889, la Segunda Internacional designó el 1 de mayo como Día de los Trabajadores, en memoria de los eventos de Haymarket. Aunque inicialmente asociado con movimientos socialistas, su conmemoración se expandió por todo el mundo.
De esta manera, la conmemoración del Día del Trabajo surge de un legado marcado por la tragedia y la lucha obrera en Chicago. A pesar de los intentos de silenciar su memoria, el sacrificio de los mártires de Haymarket sigue siendo recordado y celebrado en todo el mundo como un símbolo de solidaridad y resistencia de la clase trabajadora.