“Guzmán intentó fijar hacia donde iban a rondar las paritarias. Si la meta ya había resultado poco creíble desde febrero, de cara a lo que viene, le cuesta credibilidad”, explicó Julia Segoviano, economista de la consultora LCG.
“Las consecuencias de esto se verán en que, si las paritarias cierran con un 29% como ancla, van a volver a perder los salarios y este sería el cuarto año seguido. Lo mismo pasaría con las jubilaciones, que quedarían por debajo del nivel de precios”, resumió.
En el Gobierno hicieron referencia al tema y repiten que el objetivo es que los ingresos recuperen el poder adquisitivo.
“Tomamos la decisión de mantener los mecanismos de negociaciones paritarias. Este año se están negociando paritarias y nos permiten, en caso de que tengamos desvíos, sentarnos a negociar nuevamente”, dijo el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, en conferencia de prensa. Y alertó que quizás en octubre se abra “alguna nueva ronda de negociación” para discutir salarios.
Pero, además, si la meta de inflación oficial no se cumple, inevitablemente el Gobierno deberá recalcular algunos puntos del presupuesto. “Implica más atraso de tarifas, pagar más subsidios, rever que va a pasar con las jubilaciones. Todo cambia. Hay que modificar los ingresos y los gastos”, explicó María Castiglioni Cotter, economista de C&T Asesores Económicos mientras, al igual que el resto de sus colegas da por descontado que los objetivos gubernamentales no se alcanzarán.