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Tras las idas y vueltas de Kicillof, el "miedo al default" se traslada de la Provincia a un bono que vence la semana que viene

Guillermo Laborda
por Guillermo Laborda |
Tras las idas y vueltas de Kicillof, el miedo al default se traslada de la Provincia a un bono que vence la semana que viene

Axel Kicillof cedió y, tras una innecesaria batalla que duró nueve días, optó por pagar el bono de PBA con vencimiento final en 2021. De haber pagado en el vencimiento original los u$s 277 millones, el país se hubiera ahorrado diez días de incertidumbre económica y un dólar oficial con mayor presión alcista.

Varias lecciones debería dejar este fallido intento de postergar el pago de un vencimiento de deuda: el más obvio es que antes de lanzar una oferta a bonistas, se debe tantear previamente la aceptación posible.

En esta ocasión, la provincia de Buenos Aires comenzó pidiendo postergar plazo sin ofrecer nada a cambio, luego agregó pago de intereses y, por último, el 30% del capital a amortizar. Finalmente terminó pagando el 100% del vencimiento.

Si existía un fondo de inversión que podía bloquear cualquier oferta, debía haberse sentado a negociar de inicio con ese fondo. Recuérdese que en este caso, Fidelity detentaba cerca del 25% del total emitido por este bono, y Kicillof necesitaba 75% de aceptación para cambiar fechas de pago.

De todas maneras, ya embarcado en ese proceso negociador, la decisión del gobernador bonaerense, seguramente consultada con el propio Alberto Fernández, fue la adecuada. Hubiera sido más costoso el no pago de los u$s 277 millones.

La palabra "default" genera en los argentinos escozor y repercute inmediatamente en el mercado cambiario, tasas de interés, y confianza del consumidor.

En paralelo iba a haber un efecto contagio sobre la propuesta que está gestando el ministro Guzmán a nivel nacional.

Quizás lo más relevante es que al Gobierno le importa entrar en default. Pueden equivocarse, pero al menos están al tanto de los efectos negativos de no pagar y el inicio de una batalla legal que, tarde o temprano, se termina perdiendo.

De corto plazo, ahora las miradas se corren de PBA al bono denominada AF20, que vence el jueves 13 del corriente mes. Ayer se efectuó una oferta de canje por este título de la deuda en pesos emitido por la Nación que terminó en otro fracaso dado que sólo aceptó esa oferta los tenedores del 10% del vencimiento del AF20.

En total, Guzmán debe pagar en ocho días cerca de $100.000 millones. Dado el bajo porcentaje de adhesión, crece el temor a que Guzmán reperfile por una simple resolución el vencimiento del día 13.

En este caso, uno de los principales tenedores del AF20 es el fondo Templeton, que no aceptó el canje ofrecido por el ministro de Economía dado que implicaba una quita encubierta. Lo curioso es que el secretario de Finanzas, Diego Bastourre, prorrogó la oferta ante la gran cantidad de órdenes recibidas del exterior, algo que nunca ocurrió, por cierto.

¿Entrará Guzmán en un camino incierto y defaulteará el AF20? Lo lógico, que no siempre se cumple, es que el Gobierno lance una nueva oferta de canje a tenedores de este papel, mejorando las condiciones iniciales.

SI llegara a fallar nuevamente, la decisión se reduce a pagar, de la mano de la "maquinita del BCRA" para imprimir billetes o bien se reperfila, al estilo Macri, el vencimiento.

Esta última alternativa afectaría los rendimientos en pesos de la deuda existente y complicaría los refinanciamientos necesarios de los meses venideros. ¿Quién va a querer renovar un vencimiento en pesos si el Gobierno los está reperfilando?

Por ello es que PBA y el pago final de su vencimiento de deuda sólo genera alivio por unas horas. El temor del mercado mutó y pasó de La Plata al Ministerio de Economía.

El AF20 y su vencimiento a pagar o no por Guzmán es lo que marcará el ritmo del mercado de ahora en más. El ministro no tiene demasiado margen de acción. Kicillof, con sus errores, le marcó el camino de lo que no hay que hacer.

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