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En el caso de las actividades productivas, el porcentaje de varones que lo realiza (55,9%) con 9:06 horas diarias supera al de las mujeres, con 7:34 horas (37,7%). El hecho de que una mayor proporción de mujeres realice trabajo no remunerado genera que su tasa de participación en el trabajo total sea superior a la de los varones (94,7% para las mujeres frente a 90,9% de los varones), informó el organismo estadístico.
Trabajo no remunerado por edad: ¿aumenta con los años?
Si bien la realización de tareas domésticas, de cuidado y servicio sin pago se incrementa con la edad y el tiempo medio se mantiene relativamente constante a partir de los 30 años; las diferencias observadas entre varones y mujeres se mantienen a lo largo de la vida.
En el caso del trabajo en la ocupación, el porcentaje de participación de las mujeres de entre 30 a 64 años es del 49,0%, mientras que la de los varones llega al 71,7% (22,7 p.p. de diferencia). En lo que respecta al trabajo no remunerado, el 95,7% de las mujeres realiza este tipo de tareas, cuando en los varones lo hace el 77,7% (18 p.p. de diferencia a favor de las mujeres).
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Con relación a los tiempos, si bien los varones de 30 a 64 años dedican más tiempo al trabajo en la ocupación (1:37 hora más), la diferencia es menor que la observada en el caso del trabajo no remunerado (las mujeres dedican 3:26 horas más que los varones). De esta manera, cuando se tiene en cuenta la cantidad de horas promedio destinadas al trabajo total por día, las mujeres (10:54 horas) superan a los varones (10:02 horas).
Diferencias según el nivel educativo: a más educación, ¿menos trabajo no remunerado?
El nivel educativo, y en consecuencia, las mayores posibilidades de inserción en el mercado laboral influyen en la cantidad de tiempo que varones y mujeres dedican a las tareas domésticas, al cuidado de niños y niñas o ancianos, o a las tareas de servicio a la comunidad. Pero en especial, cambia el uso del tiempo de las mujeres.
Cuanto mayor es el estatus de estudios alcanzados, más se reduce la brecha de género en la ocupación y lo mismo sucede con las tareas sin fines de lucro: la proporción de mujeres que lleva a cabo este tipo de tareas disminuye para aquellas con mayor nivel de instrucción: el 95,9% de las mujeres con hasta primario incompleto realiza trabajo no remunerado, mientras que el 89,7% de las mujeres con terciario o universitario incompleto y más lo hace.
En el caso de los varones, aumentan su participación conforme se eleva el nivel de instrucción: el 71,8% de los varones con nivel educativo bajo realiza trabajo no remunerado, en tanto ese valor asciende a 80,8%cuando se trata de terciario o universitario incompleto y más.
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La cantidad de horas dedicadas en las mujeres disminuye de forma notable de 7 a 5:51 a medida que aumenta el nivel educativo. Sin embargo, independientemente del nivel educativo alcanzado, la diferencia entre las propias mujeres es menor que la observada entre los varones y las mujeres: en todos los niveles educativos, las mujeres casi duplican su intensidad horaria promedio en relación con los varones.
Diferencia según tipo de tarea no remunerada
Además, la participación de las mujeres en las distintas formas de trabajo no remunerado es siempre mayor que la de los varones, tanto en el trabajo doméstico (90,0% frente a 69,1%), como en el de cuidado a miembros del hogar (31,4% frente a 20,3%) y el de apoyo a otros hogares, a la comunidad y voluntario (9,3% frente a 6,1%).
En esta sintonía también se visualizó que la carga horaria profundizó esta diferencia entre varones y mujeres en las tareas de cuidado, ya que mientras que los varones destinan 3:30 horas por día, las mujeres casi duplican dicho tiempo con 6:07 horas en promedio.
El informe del Indec destacó que la carga horaria promedio de las actividades que prevén el cuidado de otros se mantiene relativamente constante entre los niveles educativos, tanto para las mujeres como para los varones –con mayor dedicación en las primeras.
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En el caso del trabajo doméstico, también se verifica una diferencia horaria de casi 1:30 horas entre mujeres (4:06 horas) y varones (2:38 horas), mientras que en el trabajo de apoyo a otros hogares, para la comunidad y voluntario no se registran variaciones significativas de tiempo por sexo (3:58 horas para las mujeres y 3:41 para los varones).
Para estas actividades, a mayor nivel de instrucción menor es la cantidad de horas que dedican las mujeres a las tareas domésticas y en los varones la tendencia es la contraria.
Ocupadas o no ocupadas: cuánto tiempo más dedican las mujeres y varones que no trabajan a los cuidados
En relación a la situación de ocupación, si bien aumenta la realización de trabajo doméstico, de apoyo a otros hogares, para la comunidad y voluntario en el caso de las personas no ocupadas (principalmente en varones), disminuye levemente en el caso del trabajo de cuidado (sobre todo en los varones), indicó el estudio.
Cuando se analiza por sexo, son las mujeres quienes más aumentan la dedicación horaria cuando no están ocupadas. Por ejemplo, respecto del trabajo doméstico no pago, los varones incrementan cerca de 40 minutos su dedicación respecto a los ocupados (a 3:05 horas por día), mientras que en el caso de las mujeres se eleva 1:20 horas con respecto a sus pares ocupadas (a 4:47 horas).
En el trabajo de cuidado se observan las mayores diferencias entre varones y mujeres. Los varones que no están ocupados dedican 17 minutos más de su tiempo a estas tareas que sus pares ocupados (3:43 horas), mientras que las mujeres destinan 1:46 horas diarias adicionales (7:05 horas). De esta manera, las mujeres no ocupadas dedican al trabajo de cuidado una jornada asimilable al trabajo en la ocupación, con una diferencia de más de 3 horas promedio por día con sus pares varones