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Aún lejos de un acuerdo con los bonistas, Argentina va hacia el default más infantil de su historia

Guillermo Laborda
por Guillermo Laborda |
Aún lejos de un acuerdo con los bonistas, Argentina va hacia el default más infantil de su historia

La Argentina se encamina hacia el noveno default de su historia, aunque quizás este default puede llegar a ser el más infantil de todos los perpetrados a la fecha. Las tasas de interés son negativas en los principales países desarrollados; hay una liquidez mundial jamás vista en la historia económica; la deuda en juego bajo legislación extranjera es menor a 70.000 millones de dólares, menos del 20% del PBI. Poco significante. Los papeles argentinos cotizan al 25% de su valor, por lo que una oferta con quita de valor presente de 50% dejaría satisfechos a los acreedores.

La cuenta regresiva hacia el default comenzó este miércoles, cuando Argentina decidió no pagar los vencimientos de intereses de los Globales 2021, 2026 y 2046 emitidos bajo legislación de Nueva York. Ya el país, bajo el gobierno de Mauricio Macri, había incumplido los pagos de Letes y Lecap en agosto del 2019, iniciando el sendero de defaults. Hace dos semanas, Guzmán anunció el reperfilamiento de toda la deuda en moneda extranjera emitida bajo a ley de Argentina.

Lo paradójico es que los Globales 2021, 2026 y 2046 fueron emitidos hace tan solo cuatro años para pagarles a los holdouts (eran quienes, tras el default de 2001, no aceptaron los canjes de deuda lanzados en 2005 y 2010, y entre ellos se hallaban los fondos buitres). Esos bonos sirvieron para cerrar completamente uno de los capítulos negros de la historia argentina, la crisis del 2001 y el default. Ahora, la Argentina abre la puerta a otra cesación de pagos. Se pasa del infierno al cielo y de nuevo al infierno en pocos años.

En abril de 2016, Luis Caputo había cerrado un acuerdo con acreedores para levantar juicios y pagar deuda. Optó por desembolsar cash en lugar de darles bonos dado que se evitaba entrar en otra negociación oscura basada en el precio al cual los fondos buitres iban a tomar los bonos como parte de pago. Caputo emitió esos Globales y con ese dinero cerró default de 2001. En total, en abril de 2016 se emitió deuda por u$s 16.500 millones en lo que fue entonces la mayor emisión en un país emergente en la historia. Ahora, esos papeles van rumbo al default.

También en caso de default, la Argentina afectaría a bonos Par y de Descuento emitidos en 2005 y 2010, que surgieron para pagar a quienes se incumplió con el default del 2001. Es decir que el país defaultea hasta la deuda emitida para salir de un default.

La oferta a los bonistas lanzada por Martín Guzmán el viernes posee una quita aún mayor: elimina los intereses corridos y devengados en los bonos actualmente en circulación. Esto significa que tendrán un menor valor al momento de ser canjeados por los nuevos títulos de deuda ofrecidos por el ministro de Economía.

Este miércoles se conoció el prospecto de la oferta presentada por la Argentina a la SEC (la Comisión de Valores de EE.UU.) en la que se habilita la oferta hasta el 8 de mayo, con la posibilidad de extender ese vencimiento. “La oferta va a ser rechazada ampliamente”, aseguró anoche a A24.com un banquero con llegada a los grandes fondos norteamericanos tenedores de papeles argentinos. “Y con la eliminación de los intereses devengados, aún menor va a ser su aceptación”, agregó.

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