Para inversores ya está descontado que no habrá acuerdo con el FMI antes de las elecciones de octubre y que el 31 de mayo se entrará en default con los países acreedores agrupados en el Club de París. Cualquier cambio respecto de estas presunciones de la plaza financiera, gatillaría subas en el precio de los bonos argentinos.
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Guzmán reunido con empresarios franceses con inversiones en la Argentina. El mercado no esperaba muchas novedades sobre su gira por Europa y Rusia. (Foto: Min. Economía)
Qué pasó con los títulos públicos en pesos
Un capítulo aparte son los títulos públicos emitidos en pesos. Al dato negativo de la inflación de marzo, se sumó el fracaso del Ministerio de Economía en la renovación de un vencimiento de deuda en pesos por $72.500 millones, de los cuales sólo obtuvo poco más del 50. Los papeles que vencían eran el TX21 y los cupones del TO23 Y T026.
La mayor inflación gatilló la suba en los títulos de deuda que ajustan por el CER (inflación) pero de corto plazo. Los de más largo plazo no suben en sintonía eventualmente por los temores siempre presentes a un retoque en la forma en la que el INDEC mide la inflación, como la intervención de Guillermo Moreno en 2007.
Otra variable importante es el tipo de cambio a seguir y allí las expectativas del mercado se pueden medir a través de los papeles “Dólar linked”. En este capítulo hubo una mejora de precios lo que llevó a una reducción de los rendimientos. El T2V1 pasó de rendir 9,7% por encima de la evolución del tipo de cambio oficial a sólo 5,4%. La mayor demanda refleja alguna expectativa de aceleración en la forma que el BCRA lleva la suba del cambio oficial.
En cuanto a los bonos de empresas, se movieron con poca variación y volumen. La novedad fue que Pan American lanzó una oferta de recompra de ON por casi u$s 170 millones pagando con un título Par, sin quita de capital tratando de mantener reputación ante inversores.