Políticas para contener la inflación
En julio se detuvieron las subas de la energía domiciliaria y de la actividad económica. En agosto se zanjó la discusión interna, adaptando un ligero avance sobre el impuesto a los combustibles, para evitar la influencia sobre la inflación, y el reajuste será del 3%. Además, se dispuso una tenue mejora en los precios de la iluminación y calefacción domiciliaria, del 4%. A partir del 12 de agosto, escala el boleto de colectivos un 37%.
Concretamente, la inflación sigue siendo alta (alrededor de 4% mensual), el doble de la peor inflación del gobierno de Cristina Kirchner. Lo malo es que la inflación núcleo no queda descendiendo y, seguramente, el ministro y el presidente hayan sido excesivamente confiados al entregar un pronóstico de 1% mensual para septiembre.
Impacto de la política cambiaria
Por otra parte, la política cambiaria contribuye a detener los aumentos en la tasa de inflación mediante el crawling peg de 2% mensual, pero ya adelantaron que bajará y no subirá, marchando al 1%. Esta jactancia no ayuda con la necesidad de sumar divisas al BCRA. Los exportadores no liquidarán.
La suba del riesgo país obedece, en primer lugar, a factores externos, ya que Argentina es muy vulnerable, como vimos el lunes, a los shocks exógenos.
Sobre todo, ahora que se anticipa una clara recesión estadounidense con aumentos de pedidos de subsidios de desempleo, caída de las acciones tecnológicas, pero también por la merma de reservas propias y las dudas que presenta el riesgo de insolvencia fiscal intertemporal debido a los 80 billones de pesos (80 mil millones de dólares oficiales) que vencen en 12 meses, entre el segundo semestre de 2024 y el primer semestre de 2025.
(*) Pablo Tigani es Director de Fundación Esperanza. https://fundacionesperanza.com.ar/ Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros, @pablotigani